Se acerca desde siempre, como el día se mañana, como el próximo amanecer, con el sonido de los cascabeles del recuento y me pregunto de que manera quiero vivir el siguiente, o de que forma veo los 365 dias que se avecinan como un cuentagotas. Quiero recorrer caminos con mis pies descalzos para sentirme parte de la tierra, comerme el mundo de experiencias enriquecedoras y con mis dos ojos saborear amaneceres, atardeceres y deleitarme en noches torrenciales con el sonido del agua y del viento, sabiendo que rodeo con mis brazos y mis abrazos a quienes yo amo.
Renuevo mis votos este fin de año, seguir dando la mano a quien pueda yo ayudar, sonreiré hasta el cansancio, prestaré mi oreja y mi hombro, encontraré mi espacio donde puliré mi mejor versión. Seguiré leyendo y seguiré bailando para seguir riendo. [Trataré de mejorar mis menus, aunque confiezo que si no fuera por alimentar a mis hijos comería cualquier cosa fresca y natural o el mismo guiso hasta que se acabase]. Seguiré cuidando mi salud acompañandola de un Pinot Noir, de muchos "mano a mano" con amigas entrañables, de tardes en silencio con libros inolvidables y noches de alboroto con amigos sinceros. Infinidad de pláticas abundantes y jugosas con mi madre y mi hermana del alma. Una taza de té en compañia de una entrañable amiga cada nuevo día. Dias dichosos para cocinar en compañia de mis hijos.
Se acerca el fin del 2019 con los cambios naturales que acarrean el indomable paso del tiempo, deja su huella y nos deja aunsencias, nos trae nacimientos y sorpresas, reencuentros, alegrías y un necesario crecimiento personal.
Descubriré la fuerza de mi misma en el silencio de la oración. Me regocijaré en la magnificencia de la creación y daré gracias a Dios por cada bendecido día. Feliz 2020. Viviré.