Eran dos lunas, dos cielos, un horizonte que se enmarañaba para engañar al ojo.
Una luna clara y la otra tan azul como la atmósfera engañosa que se ve pero es intangible.
Eran dos soles, un reflejo dividido, un parteaguas de colores exhorbitantes.
Eran dos gaviotas atolondradas y divertidas, hambrientas y curiosas, fuertes, insensatas y jóvenes, que se sentían libres.
Era un sonido que vibra y cala, uno era voz, el otro silencio de palabras que no cuajan, oído y palabras que se mezclan en lágrimas y carcajadas, porque si.
Era el tiempo para escaparse, para reirse y evaporarse.
Eramos tu y yo. Eran ellos y nosotros, eramos todos.
Era mirar de la mano caminos paralelos que sólo en ese instante de persuasión se rozaban.
Era olvidarse de los escrúpulos, borrar los prejuicios con canciones que repetimos sin descanso hasta que se nos grabaron en el alma.
Era un tiempo febril, donde la luna tiene un ciclo anonadado, dónde la única magia vive en los sueños de un mañana que se construye deslindándose de las ataduras que nos engendraron.
Es la historia del despertar y de manera irascible extendemos las alas para volar.
Sunday, February 24, 2019
El tiempo de las risas!
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