Sunday, February 3, 2019

Aureliano

Que si lo extraño! Ese Aureliano, era un ángel con la sonrisa pegada al rostro. Uuuuuy chamaca! Así me saludaba, para decirme si el agua estaba fría, exquisita o pasada, cosa que casi nunca sucedía. Era el alma de la alberca, la verdad, recibía a sus nadadores con alegría cada mañana, cada tarde, pláticaba sobre el clima, política, historia, ciencia, y hasta uno que otro chisme caliente. Como me hacia reír, vivía feliz, porque veía la vida alegre. Contagiaba tranquilidad. La alberca era su morada laboral, y la convertía en un paraíso en medio del caos citadino... las personas con su carácter dejan huella, impregnan el mundo con un arcoíris.

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