Thursday, March 14, 2019

Quien me perdonaría...

Al sol de hoy, ni yo misma me entiendo, porque accedí, porque me doblegué, porque invalide mi voz. No me lo perdono, me apagué como un grito en el vacío.
    El galeno me dijo que lo extraería completo, pero al estar yo anestesiada y dormida, uso el método de la cuchara. A las 21 semanas, era una acción imprudente. El femur desgarró mi matriz, mientras a mi, la acción me desgarró el alma. Al sol de hoy no se me ha cerrado la herida, la del alma, claro. El dolor de no haberme puesto necia, de haber buscado quien quisiera efectuar un parto prematuro, con oxitocina y que hubiese yo en pleno uso de mis facultades físicas y mentales, acunado a ese bebé, que germinaba al abrigo de mi cuerpo carente de acido folico, sin cerebro, ni cerebelo, ni medula espinal, y haberlo amado al morir. Aunque hubiesen sido 2 minutos, me faltó ese tiempo para bañarlo con mis lágrimas y bendecirlo con mis besos. No me lo perdono, y solo Dios sabe que no hay amanecer en el que no deje de culparme por mi falta de carácter, mi falta de fe, y mi aterrorizada decisión.

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