Friday, May 17, 2019

Al arquitecto por su obra

Torres, castillos, monumentos, rascacielos, casas de ensueño, areas urbanizadas, fuentes, contrastes.. los arquitectos dejan con un toque de gracia su legado de inspiración, de pasión, sus trazos de arte que levantaron de una idea, formada apartir de una ilusion,....
No conocí al arquitecto Mauricio Arditti en persona, es más, ni en vida. Escuché, gracias a YouTube el discurso que dió para agradecer el homenaje en vida que le hicieron en Bellas Artes, meses antes de morir. Me estremeció. Un hombre que tuvo la suerte de conocer al amor de su vida, a la que llamaba Güeris, con la que compartió 54 años de vida conyugal, un hombre que nació en México, gracias a que sus padres escaparon de la peor masacre que vió Europa en el siglo XX, un hombre de justos valores, humilde de corazón, que caminaba de la mano de la honradez, un hombre de moral intachable, con el corazón dispuesto a aprender cualquier cosa que un colaborador pudiera enseñarle.
     La manzana cae siempre cerca del árbol. Y ahí es donde se forja la mayor obra del ser humano, en los hijos que se educan para engrandecer la vida. Hay familias que crecen en el calor del entendimiento, sin importar los éxitos ni los fracasos, en constante armonía, se forjan en el esfuerzo paulatino del día a día, de la mano de la honradez y de la moral, en la vía de la  rectitud, del respeto, la confianza y la valoración de todos los seres humanos.
     Al conversar con Jorge, hijo de Mauricio, percibo un reflejo muy transparente y fidedigno de su padre, quien les dejó un legado que se dibuja mas allá de un plano, se levanta más allá de una maqueta, y se construye con cimientos inquebrantables. Ante las preocupaciones del día a día, no hay mejor herramienta que actuar con serenidad, hacer las cosas con calma, tranquilo, ahí es donde se vislumbra la mejor perspectiva.
     La lección de vida: no hay vida insignificante y cada día con vida es un día que debe vivirse con toda la alegría. Esa es la energía que transmiten los Arditti.
     Cada uno es arquitecto de su propia vida, todos tenemos la obligacion de comprometernos con nuestros congéneres, con nuestros hermanos, vecinos, hijos, parejas y con nuestra colonia, ciudad y país, para engrandecerlos y hacerlos más bellos.
"Gracias a Mexico, a mi amigo fiel" ... palabras del arquitecto Arditti.
     Gracias Arquitecto, por compartir su talento, su pasión y por dejar en México un granito de arena que se levanta mas allá de un rascacielos. La vida se llena de significado cuando nuestras acciones impactan de manera positiva a más de un ser humano. Solo asi podremos cambiar al mundo.
  
    

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