Que te quieran con un amor sencillo y libre, lleno de risas, y silencios que no estorban.
Que te quieran de buenas y de malas, en tus escondijos y a través de tus recobecos.
Que te quieran.... tanto como te quise, con los ojos que se entienden y las manos que se buscan porque ya se conocen.
Que te quieran siempre con los labios encendidos, con el atrevimiento de tirarse al precipicio y la adrenalina de las aventuras.
Que te quieran en los tiempos libres, en los ratos de ocio, en las noches de desvelo, a contracorriente, cuando las obligaciones abruman y cuando el amanecer roza tus pupilas antes que el sueño.
Que te quieran... que te quieran bien, profundamente, cuando ni tú te entiendas, cuando el espejo te devuelva la imagen de alguien que desconoces, porque te perdiste, y que te encuentre esa mano que te sabe y te palpe el alma.
Que aún entonces, te quieran como te quise.... con ese amor al que no me atreví a darle rienda suelta, y sin embargo entre lineas ronroneaba: "Ten miedo de mí".
Que te quieran, con ese fuego que arde, con aquél que de haberlo dejado escapar nos hubiese fundido para formar una amalgama.
Que te quieran, con confianza, con credibilidad, con pasión, sin mesura, ni arrogancia, ni prejuícios, que te quieran como te quise y como siempre te querré.
Que te quieran libre y con toda el alma.
Mariejeanne Carro
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