La vida... ese pedacito de tiempo en el que ponemos los pies en ésta tierra, para coincidir con seres con los que nos identificamos y amamos.
La vida es un aliento de vida, un suspiro sostenido entre los pasos de un tango bailado a la luz de la luna. El tiempo para encontrarse, darse... vibración y coincidencia que se prolonga al rasgar las cuerdas de una guitarra. Un jardín cubierto de flores tapizado de vida, brisa fresca que sabe a lágrimas saladas, los rayos de sol que curten y transforman la misma vida. Aprendizaje entre placer, deseo y deber. Una encrucijada entre alma y cuerpo. La vida es compartir, conquistar, amar, reir, soñar, disfrutar, contemplar. La vida es un listón que se mueve con el viento, con altibajos, un principio y un fin. No hay vida sin muerte, son los dos extremos que forman el listón de la vida. Prohibido concebir la muerte sin vida. Quien amó, se entregó, luchó, aprendió, rió y disfrutó se puede dejar ir, desprenderse del cuerpo cansado y prestado para flotar en una dimensión que nos rodea pero es imperceptible para nuestros conocidos cinco sentidos. Un estado dónde no hay dolor, dónde reina la luz del conocimiento absoluto, y por añadidura la paz y la tranquilidad. Morir es inevitable, se mueren los buenos y los malos, jóvenes y viejos, niños y ancianos. Moriremos en la luz de nuestro pasado, en la evolución del crecimiento, en las llamas de nuestra alegría, en el fruto de los años y gracias a la bendita intransigencia del tiempo. Transcenderemos y ojalá sea sonriendo, satisfechos y en paz.
Monday, March 28, 2016
Trascender
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