Sunday, March 20, 2016

La pieta

Tiene Su vitrina, Su lugar sagrado, entrando al Vaticano a mano derecha. Ahí, me paré, me quedé muda, petrificada, porque se me paralizó hasta el corazón. Lloré, lágrimas tibias, interminables y tristes, lloré ese dolor suyo, que no conozco, porque debe ser multifacético e indescriptible, pero imaginé en mi cuerpo, en mi sangre, en mis ojos, en mi corazón. La acompañé en su pena. Imaginé que ella en su llanto se habrá preguntado quién habría tenido el atrevimiento de golpear a Jesús, Su hijo amado, burlarlo, clavarlo, picarlo y hasta vitorear su dolor y aplaudir su muerte.
Las monjitas me enseñaron tantas maravillas sobre la Virgen María, he leido milagros insólitos, curaciones espectaculares y me pregunto si en ese momento, al tener a su hijo en brazos, sin vida, Ella, se habriá cuestionado si ese calvario, ese sufrimiento, ese sacrificio sería fecundo. ¿Habrá dudado de nuestra capacidad, como humanidad, para que apreciaramos ese dolor y que buscaramos la salvación?
(¿Nos habrá por un momento condenado? Si así hubiese sido, merecida condena!
Sociedad que hemos perdido casi toda traza de nuestra humanidad!)
"La Piedad" es la obra más perfecta de Miguel Angel, mucho más que el David, porque la Piedad, está viva, llora con uno y tiene una voz que susurra: "te quiero y te perdono". Basta contemplarla, para renacer, vivir un encuentro místico, dejarse moldear por Ella, es una resurección, es la Pascua Bendita, Buscada y Anhelada!
                  AMEN

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