Tuesday, March 22, 2016

Un cuento de amigas

Se reunen hace 60 años a tomar el pastel, el café, la copa, el almuerzo, lo que sea con tal que se repita cada jueves con exepción del jueves Santo, dos jueves en el verano y los últimos dos jueves del año. La primera reunión fué para sus quince años, ahora están celebrando los tres cuartos de siglo, entre arrugas, bastones, gafas de fondo de botella, canas al por mayor, reciente viudez, sueños por cumplir y uno que otro remordimiento. No hay mucha necesidad de contar nada, porque son amigas del alma, cosidas entre risas, carcajadas, partos, divorcios, separaciones, reconciliaciones, viajes, compromisos, libros, culebrones íntimos y tristezas compartidas; sin embargo, el cotorreo es incesante. No se esconden nada, número de cirujías, flirteos, canitas al aire, ni malos pensamientos, ellas son fieles a la amistad; secretos que cosieron al alma. Pero no dejan de recontarlo, reirse y entusiasmarase por cualquier novedad.
Hoy es el día de hablar de los remordimientos.
Josefina se arrepiente de haber tardado doce  años en dejar al marido, que en realidad le parecieron como doce eternidades, a lo que sus compañeras le aplauden, porque tarde que temprano sí se animó a dajarlo solito con sus monstruos. Magdalena se lamenta 'francamente' de haber cedido ante todas las peticiones de su "peor es nada" como le llama entre risa y risa, "hasta que enfermó dejé de seguir sus órdenes, me puse rebelde y se volvió mansito mansito, de haber sabido cúal sería su reacción ante mi oposición, lustros antes hubiese yo cambiado".  Sus compañeras brindan por su abnegación, saben bien la cantidad de corajes que le hizo pasar, antes de poner ambos pies en el otro mundo.
Almudena siempre elegante y en forma, se rie y en voz baja recuerda al galán de Hollywood que conoció en de San Miguel Allende, que la invitó a perderse dos días en "casa de Sierra Nevada", en aquellos tiempos sin celulares, ella organizando la exposición de arte, "ni quien se hubiera enterado" se rie de forma nerviosa "todavía no sé si hice bien en negarme como la dama que he sido y seguiré siendo (un guiño de ojo) o si hice mal en haber dejado pasar la oportunidad de "morderlo por todos lados! Juventud cargada de hormonas, solo me consuela saber que hubiese sido mi único desliz, sin embargo en su vida hubiese sido yo una de tantas que lo acompañaron en sus horas de soledad ". Ante esta declaración las carcajadas no se hacen esperar, y se desata una orquesta de copas que chocan brindando por esa fuerza de voluntad.
Queda Enriqueta, su actitud hoy es más solemne: " Saben bien, queridas mias, que yo no fui abnegada, que no demoré ni 3 minutos en dejar a ninguno de mis 4 maridos cuando me agobiaron con sus infidelidades, desencantos, quiebras o vulgaridades, que me pueden hasta llamar... coscolina, o ligera de cascos, que más da, tuve tiempo para amantes furtivos y uno que otro temporal y el "permanente" que se prolongó más allá del encanto, digamos que me aburrió. Ninguno fue dueño de mi corazón, porque a los 15 años un ladrón se llevó mi virginidad sellando mi corazón, entre besos, carícias y falsas promesas. No quise a ninguno más que a mi vida,  me han llamado frívola, pero ustedes conocen la coraza de la que estoy hecha. Me arrepiento y me duele haber decidido instalarme un marcapasos hace 10 años. Cómo me duele esa decisión. Hoy mis huesos andan reumáticos, mis párpados caídos y arrugados, me duelen los huesos, me siento apaleada, todo el cuerpo está endurecido al acostarme y al levantarme. Mis ojos ven con mucha dificultad.Traigo una carrocería gastadísima, porque mis años los vivi sin recato...y un corazón aprueba de todo. Si no tuviera éste artefacto quizás mi corazón ya se hubiera apagado. Se me van a ir las tres, antes, mucho antes, y aqui estaré yo a la espera de que la tecnología falle, o que me atropelle un autobús, porque la muerte natural no va a llegar muy pronto. ¡Como las voy a extrañar! Voy a reirme sola por las calles de esta ciudad, día a día al recordarlas a ustedes y estos 60 años de amistad ilimitada cosida a la piel." En silencio, levantan sus copas, brindan con los ojos aguados y un nudo en la garganta, pero Enriqueta ,salerosa como siempre, le pellizca las nalgas al mesero al tiempo que dice: " bueno.... tendré que seguir probando". Las carcajadas no se hacen esperar. Las cuatro seguirán divirtiéndose 'hasta que el cuerpo  aguante'.

El cuidado del alma es la razón  para vivir. Cultivar amistades entrañables, es una forma de cuidar el alma.
Al morir, trascendemos y las amistades cosidas al alma, se van con uno!
!Hay que aprender a vivir con el alma!

 

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