Elisa se construyó a si misma, por convencimiento y fuerza de voluntad, después de haber convertido sus ojos en rios de llanto. Fastidiada de tanto exprimir su tristeza bajo sus sábanas cada noche y amanecer con los ojos rojos como cerezas destempladas y el ánimo arrastrando. Quizás fueron semanas, quizás días, el tiempo es un lapso difuminado en la relatividad, pero este es un recuento de cómo Elsa se convirtió en Elisa.
La última mañana del gris invierno, Elsa desayunaba con su pareja de toda la vida, (su primer y único novio y marido desde los 24). Cuando él rompio la rutina con un solemne anuncio: "Apartir de ésta mañana, de este instante jamás podré reconocerte por la calle. No es un ataque de amnesia, ni el tan temido Alzheimer, he conocido al amor de mi vida y me voy con ella, si te veo no te conozco!".
Lo que le dió al hombre, se conoce como calentura desfasada y desentonada, que se transmite con un beso seductor y a ojos del infectado borra el cuero curtido y le pinta las canas más eficientemente que cualquier químico. A quienes los vemos desde afuera, los vemos desencontrados.
Elsa se quedo boquiabierta, los ojos inmóviles, buscando el botón para rebobinar la cinta y escuchar denuevo ese lapso de tiempo sin distorsiones. Pero no lo halló, porque no existe, pero Elsa se quedo congelada desde los tímpanos hasta el corazón. Pasaron un par de horas mientras el desayuno se enfrió, ella lo escuchaba abrir cajones y cerrar armarios. No alcanza a descifrar de dónde le nació la idea, pero se levantó y fué a empacar sus camisas, sus pantalones y lo ayudó a que saliera cuanto antes, pensando que era una pesadilla. El cruzó el portón, ella se tumbó en el sillón con la mirada fija en el infinito por un buen rato. Una eternidad de preguntas la dejaron abrumada. Pero ninguna respuesta alcanzó a calmar su llanto. Tendría que regresar, había mucho que aclarar. Si, era el amor de su vida, es cierto que ella no se arregla ahora como cuando eran novios, pero siempre con cosas que hacer en casa, la corredera de las clases partículares en las tardes, tener la comida lista, el último espacio en la agenda, era para ella misma, y cuando decidía usar su camisón seductor el hombre ya estaba roncando de cansancio, pero pensó que no serviría culparse por situaciones que no estaban en sus manos. Siempre complaciéndolo, se preguntaba que habría echo mal. Pero no encontraba respuesta. Él no llegaba tarde, no salía con sus amigos, quizás eso le hacía falta. Siempre trabajando, siempre en el teléfono. Y fue en ese momento que recordó el número de veces que él se levantaba al baño a responder un mensaje de 'nadie importante'. Se salía de Misa, porque lo llamaba 'nadie importante'. Salía del desayunador en plena conversación con las hijas para contestar el mensaje de 'nadie importante'. 'Nadie importante' en realidad: 'la fulana' que para fines prácticos es lo mismo, se metió de a poquitos, entre caritas lindas de whatsapp, sonrisitas tiernas que evolucionaron en besitos y besotes que se hicieron palpables, citas clandestinas y un romance que desenadenó nuevos planes de vida, que obviamente excluyen a Elsa y a las hijas. Es una inyección de hormonas artificiales, que son temporales, ficticias, falsas y estúpidas. "!Pero si este mal nacido, no quiere compartir la vida conmigo, bendita intrometida, lagartona de cuarta, que bueno que apareció para que me diera cuenta la clase de rata inmunda con la que compartía yo mi vida!" Asi que Elsa se fue al baño, se lavó la cara, se untó el rostro con un sinfin de pomadas, se maquilló, se puso un vestido. Se lleno de 'Ies':
Inteligencia, Ideas, Ideales,
Ingenio, Ilusiones, Impetú,
Imaginación y se hizo de un Itinerario para actuar y retomar su vida. Izó la bandera de su nuevo navío y se dió a la tarea de reinventarse como otra resiliente más.
Con tantas 'Ies' no le quedó mas que agregar a su nombre una 'I', se reinventó ahora se llama Elisa. Fuerte, decidida, luchadora y un el espíritu renovado a prueba de terremotos.
Sunday, March 13, 2016
Elisa
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