Tuesday, May 24, 2016

Una visita celestial

En medio de un sueño, entre lágrimas saladas e imágenes confusas, me encontré a mi abuelita con su sweater amarillo, sentada en una plaza inventada, mirando con nostalgia un zócalo que se dibujaba de recuerdos. Ese zócalo confuso, coquetamente decorado, con arbustos y cipréses, camelias y begonias y aves multicolores, alojaba en su centro hermosas cúpulas coloniales. Los neveros vestidos de blanco servían helado a cuanto niño se acercaba, también vestidos de blanco. Ay cuando la vi! La emoción me inundó el espíritu, corrí a abrazarla y llorando le dije: "abuelita, abuelita, cuanto ha cambiado todo!", ella me contestó: "Todo cambia 'mijita', todo cambia, menos esta plaza inmaculada e inventada, donde las palomas picotean migas de pan, dónde los niños son respetuosos y el aire sabe a límpio, el sónido es transparente y el tiempo no tiene lugar. Aquí la única alaraca es la de las golondrinas que pían sin cesar. Al rato viene tu abuelo y nos vamos a descansar, vete tú de regreso a tu hogar". Se despidió de mi con un beso y un gesto, se fue a sentar a la misma banca. Y yo, en un instante me transporte con el tiempo que me llevó sorpresivamente a ese mundo indescriptible, y con un soplo me trajo de regreso a este espacio donde nos medimos con ... demasiadas normas.😇

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