Te vas como una plumita al viento, te vas sin aliento.
Te vas como un cabús, el último de los 4.
Te has ido a los brazos de Dios, a sanar tu dolor.
Te vas con mis gritos de júbilo, mi admiración por tu tenacidad, tu fuerza de voluntad, tu memoria que parecía inquebrantable pero tuviste que dejar atrás para terminar de andar el final de tu senda.
Te animaste a dejar tu cuerpo, seguro que en el cielo se ha reunido la comisión de festejos, porque al fin estás reuniéndote con Rafa.
Papito del alma ¡te quiero tanto! Vivímos con tu dolor clavado como una espina de rosal que ahora florece al fín. Nadie ha querido tanto a un hermano como tú a Rafa. Descansen los dos en Paz.
Te querré siempre, con la comprensión que un día conocí, te querré siempre con la admiración que sembraste en mí cuando era yo una niña. Te querré por esas galletas que le comprabas a un viejito en Zaragoza, siempre toda su producción, porque verlo vendiendo a esa edad te partía el alma. Te querré siempre porque diste a manos llenas, siempre que tenías lo compartías. Te querré siempre por la alegría de niño que dejabas entrever de cuando en cuando, como cuando nos llevabas donas de contrabando al campamento de verano. Te querré siempre con tu silencio huraño, con tu emoción por compartir conocimientos, te querré siempre por tu mente acelerada que cuadraba números y engranes, imaginaba sin parar y que además caminaba de la mano de la tecnología. Te querré siempre con el deleite por los berberechos y el pulpo y por la receta de las "frifridas midas con totopos bien calientitas". Te querré siempre en y con mis oraciones. Te querré siempre por tus bromas como cuando contestabas casual: "¡Aquí ando como mango... chupado y amarillo!" Te querré siempre porque te caíste y te levantaste, te volvíste a levantar y seguiste luchando. Te querré siempre porque fuiste Rey, Mago y negro, porque naciste en medio de una guerra, porque amaste a España en todo su esplendor y todo su folklore. Porque inventaste y patentaste. Porque dabas la mano si te pedían ayuda, al pobre y al rico, sólo por servir y ayudar, altruísta al fin. Fuiste mi padre y en muchos aspectos, ejemplar. Acá nos quedamos con Nanetita que te cuidó incansable, te ayudó a salir de la barranca, te cocinó con amor tantos platillos que disfrutaste hasta la última gota y te quiso... ¡cúanto te quiso! 55 años... Nos quedamos los tres, tus hijos, tu legado, con el sabor amargo y dulzón, con el corazón como cántaro roto escurriendo cajeta.
Y ahora escuchó a la Big Boy, 4-8-8-4, con su distinguible sonido alimentada por tu pasión ferroviaría, literaria, científica, histórica y por supuesto íbérica perdiéndose entre las nubes, con tu "Cara al Sol".
Siempre en nuestro corazón el de tu esposa, tus tres hijos y en el de tus cuatro nietos para los que fuiste el único: "Abuelo tren"
Y esta vez firmo como tu 'MJ' pero bien sabes tú que también podría ser Marinskaya...😆
Gracias🥰🥰
Esta hermoso, que bellos recuerdos, que bonitas palabras. Te mando un abrazo solo puedo imaginar por lo que pasan pero les enviamos todo nuestro cariño. Sandra
ReplyDeleteGracias 😚
DeleteQuerida Mariejeanne,
ReplyDeleteAntes que nada, gracias por compartir conmigo tu enorme corazón.
El escrito a tu papá es una hermosa celebración de vida y amor; me ha puesto la piel chinita.
Me llena de alegría saber que esos lindos recuerdos siempre vivirán en ti.
Un abrazo