Sunday, October 24, 2021

La despedida

Nada es tan contrastante como un velorio. El día que velamos a mi padre, nos visitaron personas muy queridas, con un cariño muy hermoso y dulce. Recibí abrazos de condolencias y al mismo tiempo ese abrazo que cura, energetiza el alma y llena de alegría y dulzura  el corazón que se encuentra apachurrado. 
El día que velé a mi padre pude ver más allá en el corazón de las personas que nos visitaron y me platicaron cosas lindas de mi padre que yo desconocía.
La muerte de mi padre sucedió cuando parecía que no sucedería y nos dió el hermoso regalo de la unión familiar completa. La unión fraternal se volvió a formar sellando su legado de vida: La hermandad.
El día que depositamos las cenizas de mi padre, mis hermanos y yo nos fundimos en un abrazo memorable, indeleble y eterno. Unimos nuestras voces y cantamos con él y para él bajo el bendito rayo de sol. Grabamos para siempre en nuestra memoria el homenaje más hermoso que pudimos rendirle a nuestro padre. A ese hombre que  admiré siempre, que me regaló silencios, regaños, reproches, y carcajadas, que me vió crecer, me dió la mano, me hizo llorar y reir, mi miró a los ojos y me regaló con su vida el ejemplo y a la vez el consejo más grande para la vida: el lazo fraterno es indestructible y eterno. Así que depositamos sus cenizas al lado de las de su hermano, y sus padres. Cerramos su ciclo. Salimos de aquella Iglesia con el corazón alegre, con su recuerdo estampado en el alma, para seguir viviendo la vida en todo su esplendor.🥰

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