Gracias a ambas por sus cuidados aterciopelados, por los abrazos que le han dado, por aquellos que van en mi nombre y por aquellos que se dan de manera natural sin saber que me saben a delicias.
Sé que algunas veces quizás, se comporta como una niña, necesitando esos abrazos que le faltaron, me fui de su vida demasiado pronto y le faltaron mis mimos, mis consuelos, reirme con ella y que supiera que estaba yo ahí para verla crecer y ustedes que son un par de ángeles sin igual, con su amor divino, me han ayudado y siguen ayudando a sanar su herida. ¿Por qué me fui tan pronto? son designios de Dios que no acabamos de entender. Un paso en la evolución del espíritu que se hace con el alma desgarrada. Benditas niñas hermosas, bendita su luz, el amor con el que se desplazan y todo el amor que desparraman a manos llenas. Benditas nietas mías.
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