Wednesday, October 6, 2021

es-tres

Parecía que me gustaba cargarlo, en el bolso, en el lomo, en la cabeza. Venía conmigo al mandado, al trabajo, bueno... hasta salía conmigo al recreo cuando era niña. Era él en mí, yo en él, no lo entiendo. Estaba tan atado a mí, tan anclado en mi cuerpo que hasta yo pensaba que yo era eso. El condenado se apoderó de mi cuerpo, perdí pelo, gane peso, mi piel se puso rugosa, una mañana ni me reconocí en el espejo. ¡Se me había olvidado mi sonrisa! Me quedé pasmada, tratando de encontrarme en esa imagen, de desdibujar esas lineas de expresión, y entonces rodó por mi mejilla, redonda y transparente, la primera lágrima de tristeza, de dolor. Seguí perpleja mirándome y de mis ojos salieron de pronto dos ríos, a borbotones salieron lágrimas saladas en cantidades tan grandes que me nublaron la vista, perdí el horizonte, la idea del tiempo, me tiré al piso, lloré y lloré hasta quedar dormida. No sé cuanto tiempo pasó, pero sí recuerdo la sensación de ligereza al despertar. Por un momento me sentí liberada de esa carga, por un breve instante, pero tan gratificante que desde entonces me quedé tentada a buscar a diario esa sensación, liberarme de eso que llaman es-tres. Es-tres veces menos agradable, tres veces menos vivible y tres veces más desgastante. Es un veneno. Me libero de lo que no es mío, lo primero el miedo. Respiro, tomo mi tiempo y vivo, vivo el momento. Un paso a la vez. Amén

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