El mundo que vivimos no es el que soñamos, y el que soñamos dista de aquel que heredamos. Sueños taciturnos...
Un segundo en que las miradas se encuentran, en el que ambos corazones confirman que han hecho lo correcto, uno que vuela en busca de su paz y el otro se resigna a abrir la puerta de la jaula dejandolo en libertad.
Un juego de palabras, de lágrimas entrecortadas, de risas, recuerdos que me curten y me dan forma.
Abriré la jaúla del jilgero, volaré tan alto como una gaviota y me animaré a aterrizar como un albatros, despeinarme, desprenderme, enderezarme y encontrarme renovada.
¿Dónde se encuentra lo mejor de mi? ¿En la seriedad con la que ejecuto mis deberes? ¿En la sonrisa con la que hablo y saludo y que generalmente escondo para mostrar mi eficiencia y resposabildad? ¿o en un "ahi se va" que no conozco? Quizás no acabo de soltarme enteramente, por miedo. Un miedo irracional, pero presente, metido hasta la médula y me propongo espabilar, espantar y ahuyentar cada nuevo amanecer porque me permito ser evolución en beneficio de mi misma. Abro mi percepción y no dejo de maravillarme con cada detalle.
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