En México el día de muertos es un bullicio. Un día cargado de colores dominando el anaranjado, olores irremplazables y sentimientos opuestos. Previo al alba hasta bien entrada la noche. Una procesión familiar que abarca todo el territorio nacional. Hijos que caminan con sus padres. Madres desbordadas de compromisos con sus vivos y sus muertos. Hijos que se impregnan y se adentran en las tradiciones de sus antepasados, caminando de la mano , con sentimientos encontrados, enlazando generaciones y espacios. Unos cantan, otros lloran pero todos saboreando con anticipación los olores de los platillos preparados el día de todos los Santos (1 Nov). En algunos rincones del panteón se respira tranquilidad y olores de flores, dominando el cempazuchitl, y los guisos concentrados en una sola brisa. Se abre el apetito y se agua la boca. En algún recoveco se escucha el llanto de los que quedan solitarios ante la trajedia del desprendimiento repentino y huele a ron. En general se escuchan mariachis, lloronas, trompetas, gritos adoloridos, anáfres encendidos y hasta el sonido de los cucharones que vierten humeantes su contenido en tazones de peltre. Estamos en el día de muertos y los sentidos se encuentran extasiados. Las familias reunidas en torno a la tumba, que de momento se convierte en mesa. La anciana siempre llora al difunto y habla con él; mientras recuerda se rie y lo regaña, hasta que algún nieto la saca de su juego de recuerdos y recriminaciones :" Abuela: ¿de que quiere su taco?" Entonces se enjuga las lágrimas con su rebozo y pide uno de oreja y nana, con mucho chile "mijito". Han traido guisos en cazuela de: huitlacoche, flor de calabaza, champiñones, mole negro, pipian, arroz a la mexicana, frijoles de olla y frijoles refritos, sopa de fideos secos, esquites, chilaquiles, guacamole, tamales rojos, verdes y dulces, una docena de mixiotes, chiles verdes toreados, tortillas, jarras de tepache, pulque y mezcal, cervezas Cahuama y Pacífico, que no falte nada de todo lo que le gustaba comer al difunto. Los dulces de almendra, el flan, las torrejas y buñuelos acompañados con miel. Todos le hablan, esto ayuda a desahogarse y a consolarse, y entre copa y copa, bebiendo lo propio y lo del difunto se alcanza un estado soñoliento con grado de alucinación.
Familias aventuradas que cuidan sus tradiciones y vuelan fuera del tiempo de los vivos y a ratos aterrizan a sus muertos en pedazos de nostalgia extrasensorial, fuera de la corriente del día a día...y se aparecen los espíritus, las calaveras, las calacas, las catrinas, la llorona y la mujer sin cabeza, en algunas ocasiones revive Pedro infante y canta para todas las novias que todavia lo lloran, y se escucha el llanto de Cortés y el suspiro de la Malinche reviven los muertos desde su Gloria y las almas que no descansan se escapan de su penar para reunirse todos en un inolvidable día de muertos.
Sueños invidados de algarabía y tristeza. Hasta mañana que salga el sol, mientras tanto bañados por la luna y acompañados de las delicias que extasiaron sus paladares en este valle de lágrimas, encuentran los muertos a sus vivos en ese remanzo de contradicciones, tan anhelado durante todo el año.
Monday, October 26, 2015
El dia de muertos
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