Fermina y yo fuimos uña y mugre. Amigas de juego, del cotorreo, de complicidad, de secretos, aventuras y atrevimientos infantiles. Invitaciones a almorzar, que se prolongaban con la cena y ruegos para que se alargara en pijamada. Cuando llegaban a recojer a Fermina, le suplicaba a mi mama que mintiera, que negara su presencia en la casa. Fermina se escondia debajo de la cama suplicando complicidad. A pesar que en mi casa no había perdones ni permisos a la hora de comer, ella se comia lo que tocará, quería a todas luces prolongar su estancia en casa. Nos divertiamos como con nadie más. Soliamos distanciarnos los martes, no hablarnos el miercoles, el jueves hacer las paces y el viernes volver a ser inseparables y prolongar la diversion, el juego y la amistad todo lo que se pudiera el fin de semana.
Nuestras platicas principalmente se basaban en : el asco que nos producían las porquerias que hacian los niños del salon de clase con la tierra y las lombrices, la conquista del "eterno" enamorado de kinder y primero de primaria, el pelo de las barbies, las peleas que tenía con sus hermanos, con quien nos casaríamos, cuantos hijos tendríamos y el tamaño de la bolsa que usaríamos. La mía siempre diminuta, ella prefería un bolso enorme donde le cupiera el mundo que iba a conquistar.
Entre las hazañas logradas están: los viajes a Zihuatanejo en familia donde capoteabamos más de 100 olas antes de cansarnos, picnics con galletitas ritz, escondernos entre las raíces y las ramas del árbol de Bahia de Guantanamo, asentar cuando nos preguntaban si eramos hermanas y contestar seriamente: " gemelas de diferente madre", la siembra de paletas de uva, la redacción y entrega de cartas al enamorado respectivo, que se hicieron acompañar, por lo menos de mi lado, de una regañiza por parte de mis papas de la que todavia me siento mortificada; visitar a San Antonio en la iglesia de San Agustín en Polanco, comentar el punto sobre la vida y sus visicitudes en Sanborns de Palmas o pasearnos por el pasaje polanco, comer en 100% natural y saborearnos un heladito de yogurt de Nutrisa, mientras fuimos convirtiendonos de niñas a mujeres, fiestas sorpresa organizadas a mis espaldas, las divertidas comidas de los jueves en su casa y disfrutar como me ponia simple con un "tehuacan". Caminatas interminables recorriendo Sierra Leona... Amiga mia, de hueso colorado, de carcajadas y orejas, jamás se le ocurrió ofrecerme un cigarrito cuando incurrió en el vicio. Y como los disfrutaba...! Señoritinga de la botana, la sobremesa, y la copita, fuimos creciendo y cambiando juntas. Amiga de la broma, para hacerlas y aguantarlas, a costa de las cuales mi papa y mi hermana le otorgaron el apodo de Fermina, haciendole honor a su Santoral, que sólo utilizabamos en petit comité. Cuando el amor de su vida le dio el anillo me llamo a las 2 de la mañana para darme la noticia y gritamos al unisono durante 25 minutos. Fue dama en mi boda, cante en la suya.
Llegaron los hijos y las actividades diarias y los Kilometros que fisicamente nos separan se acentuaron más.
Donde estamos ahora? Cada una en su colina, separadas por miles de Kilometros, actividades similares y distantes. Mujeres que encontramos nuestros caminos, en los que nos sentimos felices y completas, cada una en el suyo. Viviendo en miércoles. Sin embargo cuando busco a mi niña interna siempre me la encuentro jugando y retozando con la inseparable Fermina.
Entre las hazañas logradas están: los viajes a Zihuatanejo en familia donde capoteabamos más de 100 olas antes de cansarnos, picnics con galletitas ritz, escondernos entre las raíces y las ramas del árbol de Bahia de Guantanamo, asentar cuando nos preguntaban si eramos hermanas y contestar seriamente: " gemelas de diferente madre", la siembra de paletas de uva, la redacción y entrega de cartas al enamorado respectivo, que se hicieron acompañar, por lo menos de mi lado, de una regañiza por parte de mis papas de la que todavia me siento mortificada; visitar a San Antonio en la iglesia de San Agustín en Polanco, comentar el punto sobre la vida y sus visicitudes en Sanborns de Palmas o pasearnos por el pasaje polanco, comer en 100% natural y saborearnos un heladito de yogurt de Nutrisa, mientras fuimos convirtiendonos de niñas a mujeres, fiestas sorpresa organizadas a mis espaldas, las divertidas comidas de los jueves en su casa y disfrutar como me ponia simple con un "tehuacan". Caminatas interminables recorriendo Sierra Leona... Amiga mia, de hueso colorado, de carcajadas y orejas, jamás se le ocurrió ofrecerme un cigarrito cuando incurrió en el vicio. Y como los disfrutaba...! Señoritinga de la botana, la sobremesa, y la copita, fuimos creciendo y cambiando juntas. Amiga de la broma, para hacerlas y aguantarlas, a costa de las cuales mi papa y mi hermana le otorgaron el apodo de Fermina, haciendole honor a su Santoral, que sólo utilizabamos en petit comité. Cuando el amor de su vida le dio el anillo me llamo a las 2 de la mañana para darme la noticia y gritamos al unisono durante 25 minutos. Fue dama en mi boda, cante en la suya.
Llegaron los hijos y las actividades diarias y los Kilometros que fisicamente nos separan se acentuaron más.
Donde estamos ahora? Cada una en su colina, separadas por miles de Kilometros, actividades similares y distantes. Mujeres que encontramos nuestros caminos, en los que nos sentimos felices y completas, cada una en el suyo. Viviendo en miércoles. Sin embargo cuando busco a mi niña interna siempre me la encuentro jugando y retozando con la inseparable Fermina.
P.s. Una imagen que se pierde en el tiempo sin dejar de existir
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