Monday, June 8, 2020

Gabina

Tengo mucho que contar de muchas personas porque en cada paso me he aferrado al momento respirando hasta la última molecula de amor que percibo. Ese amor que vive en la paciencia, en la entrega, en las caricias, en las miradas profundas, las risas contagiadas, las penas compartidas y en muchas cosas mas.
     Gabina ayudaba con las labores del hogar y también   ponía esos granitos de arena que no se ven, pero lo de ella fueron terroncitos de azúcar. Hay ángeles que se encargan de decorar el día a día con un: " Mi chiquita hermosa, como estás? Que se te antoja de comer, quieres más cachup? (Con complicida) Que Dios te guarde!" Palabras que llenan y reconfortan. Aveces  Gabina nos supervisaba mientras comiamos porque nos tardabamos horas, para distraernos y que comieramos nos platicaba de sus hijos. Cuando estabamos de vacaciones no faltaba la broma de desconectar la aspiradora, "ay niñas latosas", suspiraba y sonreía. Siempre lucía impecable, con un gesto amable, dulce y elegante. La acompañaba por tortillas agarrada de su mano, y me daba una tortilla que envolvía con tantita sal, agilidad y perfección sin igual. 
A Gabina se le murió un hijo, una tarde le llamaron a casa, en soledad y agonía sin mencionar ni una sola palabra terminó sus labores y al terminar se fue a buscarlo a la clínica a donde ya no llegó a verlo con vida. Eso la marcó como un hierro ardiendo. Perder un hijo es como morirse a diario. Es perderse uno mismo queriendo flotar para los demás y seguir viva para criar a los demás hijos. Se acostumbra uno a vivir con el dolor clavado.  
     Gabina fue un ángel en mi infancia, y un dulce recuerdo cada día que la pienso. Una mujer hermosa, con un corazón que llenaba de amor su entorno. Dios manda a estas almas dulces para aportar bondad a el mundo, que tanta falta nos hace. Que Dios la cuide y la guarde. Que mis pensamientos, cuando la recuerdo siempre me hacen sonreir.

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