Tuesday, June 12, 2018

!No hay nada para comer!

Estoy sentada, parece una sobremesa, en solitario y en silencio, sin embargo estamos dos, el perro echado a mis pies y yo tomando mi té despues del almuerzo. El momento delicioso en el que saboreo un silencio que es completo y placentero. De pronto, escucho pasos, sé que es el mayor de mis hijos, la duela cruje diferente cuando él camina por casa. Baja las escaleras, hace apenas sesenta minutos que se terminó un libra de pollo, la mitad de la ensalada y dos tazas de arroz cocido. "¿Que paso ma?" abre el refrigerador, casi se mete dentro por un buen rato...mmmm. "Tengo hambre". Se sirve en un tazón leche y cereales. Pica un par de plátanos, se los come encantado, se levanta y se regresa estudiar con el hambre atolondrada. Reviso el refrigerador para ver si alcanzan los galones de leche y las tres docenas de huevos que compre hace 2 dias, encuentro todavía: jitomates, cebollas, jamón, pavo, pan, arroz preparado, una porción de cochinita pibil, pure de papas, suficiente queso para 36 quesadillas. No tengo que ir al super para la cena. Nos vamos a nadar, regresamos para cenar... y escucho, de espaldas a mi, el refrigerador abrirse... sigue abierto, sé que es de nuevo el mayor, parece haber crecido 3 cm en cosa de dos horas..."no hay nada para comer" declara, "Como?" Efectivamente ya no están: el galón de leche, los frijoles, el arroz, ni la cochinita pibil. "Bueno, tomaré cereales, no sé donde los guardas ma!".... "ay hijo, ni yo sé como los metabolizas".

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