Aquel era el mundo, inundado de magia, de conocimiento, de encanto. Aquel era el mundo de los sabios, los pensadores, los curiosos y soñadores. Aquel cuarto, en casa de mis abuelos y de mis papas, era mi tesoro, mi pasatiempo, que miraba siempre maravillada y anonadada, sin saber por cual tomo empezar y con la certeza que nunca terminaría de leer ese mundo de ideas, historias y fantasías. Ese olor del polvito acumulado, de la tinta vieja, la sensacion del papel que se torna amarillo entre el tiempo y el silencio. Era el encanto de sacar un libro y que me lo prestaran, desde El rey de Roma, los Miserables hasta Aristoteles. Pura Magia.
No me alcanzan los dias, ni los meses para leer todo lo que quisiera: lo nuevo, lo viejo, lo clásico y hasta la insensato. De todo estamos hechos.
Quisiera leer el mundo completo y aventurárme en historias que amplíen mi criterio. Quisiera que ese gusto fuera común... quisiera un mundo donde alimentar y fomentar la fortaleza de criterio, discernimiento, cordura, sensatez y raciocinio fueran la meta principal de cada individuo ... y el lema de cada gobierno...
En fin...
Que vivan las bibliotecas, los historiadores, los analistas. Que viva el deseo de superación y las ganas de seguir creciendo....
Monday, July 2, 2018
El encanto de la biblioteca
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