Thursday, October 20, 2016

Una cubetada de agua fria

Podría haber sido uno de los días más emocionantes de su vida, pero fue en una aterradora brecha en el tiempo.
     Se registró alegre y ansiosa en la ventanilla del consultorio. Media hora después, pasaron a la ilusionada pareja a un cuarto con una cama donde le harían un ultrasonido; diecinueve semanas de gestación, no habría duda sobre el sexo del bebe, ella no apostaba, pues estaba absolutamente segura que era una niña y dibujaba en su mente a sus tres tesoritos jugueteando sin cesar.
     Se encendió el monitor del que aparecen imágenes que dificilmente se entienden, pero ella que se sentía docta en la materia reconocía de un vistazo la columna, las piernas y los piecitos, "uy que emoción", pero la técnica encargada se limitó a escusarse por un momento, salir y volver a los pocos minutos con la radióloga. El corazón se le aceleró a la pareja por igual, se tomaron de la mano, una ráfaga de sudor frío y naúseas amargas les recorrieron los sentidos. La radióloga y la técnica se escusaron, salieron del cuarto, los dejaron con el Jesús en la boca, minutos que parecen horas, segundos que se anudan en la boca del estómago, susurros que se atoran, miradas que se clavan en la puerta, en el monitor, en el silencio. Entra de nuevo la doctora, su piel está pálida y les pide que pasen a su oficina. Ella quiere convencerse que todo esta bien, si ya le ha visto la columna, y sus piecitos.... pero aveces la intuición es más fuerte que el deseo.
     Saben que algo está mal con esa vida que se gesta dentro de ella, la doctora empieza a hablar... "hay veces" pero ella, la madre no escucha nada, sostiene la mano de su marido, se le escurren las lágrimas y  la única palabra que alcanza a registrar la tira en el abismo de la ignorancia: "anencefalía".
     Anencefalía? Necesitaba un diccionario primero, una segunda opinión después, esa condición no debe existir, se trata de una equivocación seguramente.
     La Doctora tiene la delicadeza de entregarle una tarjeta con el nombre del mejor radiólogo de la ciudad, "Llamele, la estan esperando, para atenderla cuando usted quiera y que le den un diagnóstico más detallado". Ellos se levantan tomados de la mano, sin hablar, soltando su llanto cohibido con lágrimas atolondradas.
       Tantos deseos y ganas por llegar a este día...
La vida es una brecha en un bosque.
No hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza, ni deuda que no se pague...
    Respira, fuerte y con fuerza, llena tus pulmones para que te renueves con el aire   y vive con intensidad cada momento, porque:
Todo llega y todo pasa...y en el corazón se queda la huella, la esencia.

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