Saturday, October 15, 2016

Los colores de Carlos

Va al gimnasio, lleva a los niños al cole, siempre acompañado de su esposa, van a tomarse un cafecito y entonces se pone a trabajar. Citas, viajes, negocios, tiempo para la familia, amigos y relaciones.
Un hombre todo sonrisas y amabilidad que amanece en la oscuridad, y sus ojos no ven más que el negro que lo acompaña de sol a sol, desde que perdiera la vista de un ojo por desprendimiento de retina debido a  un accidente y a los pocos días la vista del otro por una infección.
Sus colores estan llenos de vida, inundan sus sentidos a través del tacto, del oido, del olfato, del gusto, de su desarrollado sexto sentido y de su inseparable gitana enamorada. Su fino oido reconoce las voces de cualquier transeúnte conocido, sus manos con extrema delicadeza llevan cada bocado que se encuentra en el plato y se lo lleva a la boca con la más exacta delicadeza. Huele el mar, siente la lluvia, saborea su cerveza y disfruta, sobre todo disfruta. Se le ve en la sonrisa con la que hace todo. Una sonrisa fresca y sincera que sale de un corazón que es feliz porque cuenta sus bendiciones. Así deberíamos hacer todos; contar bendiciones y no hojas caídas. Éste es Carlos el empresario,  Fausto el contador,  José Feliciano el músico, Ricardo el actuario. Resilientes, almas que se renuevan y sobresalen aún en la adversidad.
El color brilla en la textura de la piel del durazno, en el olor de las fresas jugosas, huele escondido en las semillas de sequoia, en las pompas de jabón que revientan en el rostro, en las sábanas limpias, en el agua tibia de la ducha, en el café caliente, en los gajos de la naranja, en un jabón que limpia y suaviza, jugueteando en un beso de amor, en un abrazo de bienvenida, en el calor de los rayos del sol, en las hojas secas, en la vela que se infla con el viento, en el canon de Bach y en tantas cosas que "hay que" disfrutar para poder encontrarlo, apreciarlo, verlo y descubrirse impregnado no de uno sino de todos los colores.

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