Thursday, October 6, 2016

Detrás de la fotografía de las cuatro y diez

Él ojeo su albúm, para pasear un rato por el pasado, desempolvar recuerdos. El album es una historia de risas, alegrías, abrazos, visitas, momentos de emoción, de adrenalina, de triunfos, reencuentros.
Ella recibió una invitación en sobre cerrado, la escritura le pareció tan familiar que le aceleró el pulso. Tomó el paquete de correos completo, entró a casa, y se sentó. Su nombre, escrito a mano desenmascaraban al remitente. En su soledad y su silencio tenía miedo de abrir el sobre, habían pasado más de 30 años y sentía la humedad de sus labios y su aliento de cedro aún en su piel. ¿porque ahora? ¿Habria muerto? Cargada de lágrimas y temblando abrió el sobre con extremo cuidado, había una hermosa fotografía de ella y él, abrazados sin ningún remordimiento, sin complejos, cargados de risa, libres de ataduras. Detrás de la fotografía unas lineas:
"Te quiero hoy como te quise ayer. Libre.
  Tu y yo nunca nos despediremos,
  ha llegado el tiempo de reencontrarnos.
  No podré desprenderme de ti".

Un mundo de emociones inundaron su mente al recordar el ambiente que vivía en aquellos días, emocionante, distinto, alegre y entusiasta. Tan libre.
Habían compenetrado sus mentes, se reían de las mismas cosas, se miraban guiñandose el ojo, hablaban a señas, cada uno a lo suyo, compenetrados.
El reencuentro tuvo lugar una tarde gris, lluviosa, a las 4 de la tarde, cerca de la Universidad. Ella llegó a las 4:10 pm. Acompañados de vino tinto y quesos, hablaron, rieron y recordaron, desde la pelicula "Rebelde sin causa" de James Dean y "St Elmo's fire" de Rob Lowe  hasta los paseos por la Zona Rosa riendo tomados de la mano. Tratando de guardar la compostura, se limitaban a mirarse hasta que las yemas de sus dedos se rozaron y el pulso se les aceleró en un parpadeo, sus manos se encontraron, tibias y temblorosas, (su aliento seguía siendo de cedro), palparon sus rostros, sus lóbulos, sus labios. Hasta encontrarse en el reflejo de sus ojos, el corazón se les salía del cuerpo, lloraban, reían, se besaban y se abrazaban en el silencio, atropellando beso tras beso, consumiendo la distancia hasta que el presente los rozó.
    -"No te despidas, no me digas nada, calienta mis manos, no te escondas tanto tiempo, no te escapes de mi! Esto es nuestro, dame otra fecha que me acerque a tí, me hace falta hablar contigo, reirme contigo, recordar, caminar bajo la lluvia, cantar mientras conducimos sin rumbo ni destino".
   -"Tu y yo tenemos un presente. Que nos separa".
   - "Y sin embargo te siento tan mia, tan dentro, tan palpable".
Ella se levantó, con los ojos aguados, cruzó por la puerta de la cefetería, enfrentó la lluvia del ocaso, atravesó la plaza y se perdió en la oscuridad del callejón, para regresar a sus ataduras, mientras él se llevaba los dedos a  los labios sin saber cuando volvería a tenerla cerca.
    "Algunos momentos se graban una eternidad. Hay eternidades tan efímeras como un beso robado"
Mariejeanne ...

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