Monday, April 18, 2016

Recuerdos, reliquias y una mujer única

Abuelas y bisabuelas fueron guardando pedacitos de su historia que encontraron encarnadas en trocitos de tela, pedazos de cintas, cartas dobladas en dos atadas con un moño, vestidos que usaron para alguna ocasión memorable, el sombrero del abuelo, el vestido de la abuela, el camisón de la tía... van saliendo una a una reliquias que se quedaron en cajas bien acomodadas, que nadie se atrevió a abrir para no molestar a los espíritus de sus antiguos dueños. (Suertudo quien tenga una fiesta de disfraces.) Sin embargo el mejor "museo del recuerdito olvidado y heredado" está en las Lomas de Chapultepec, ciudad de México, en la calle que lleva el nombre del Monte donde encayó el Arca de Noé. Este selectivo museo abre sus puertas únicamente con cita previa y las credenciales adecuadas. Al visitante lo someten a un estricto cuestionario sobre el árbol genealógico, salud de todos los familiares vivos y conocidos mutuos, preguntas de conocimiento general (sobre nobleza, y alta alcurnia de la sociedad franco-mexicana). Pasado el  minucioso exámen, la anfitriona invita al curioso visitante a pasar através de una puerta que da a un pasillo con poca luz y múltiples puertas de diferentes habitaciones que conforman ese palacete. Ahi, puede uno transformarse en cualquier personaje histórico, viajar en el tiempo sin necesidad de fórmulas ni naves, o bien, quedarse admirando el sinfin de objetos, relíquias, antiguedades y recuerditos que la anfitriona ha conservado como un homenaje a sus antepasados. Hay que escucharla, recitar de viva voz quien fue el dueño de tal o cual objeto, donde lo adquirieron, a que precio, quién lo fabrico y de ahí sigue el relato, enlazando árboles genealógicos, llegando al tiempo actual y la detallada razón por la cual ambas familias se encuentran relacionadas.
     Que más da si los objetos eran de Napoleón o el Zar Nicolas, el cariño y la amistad que demuestra la anfitriona, es lo más valioso en esa mansión, una mujer que carga con sus pesares sin andar haciendo alusión más que con su coloquial: "Aquí nomás con esta P_ depre". La cual se le espanta si tiene que socorrer a alguna amiga en apuros. Cariñosa, pensativa, servicial y excelente amiga de mi madre.
    El león no es como lo pintan, tiene una gran melena alborotada, cara de intolerante, pero un corazón noble, genuino, entrañable, cariñoso y fiel.
   

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