Thursday, July 16, 2015

La ultima vez de un recorrido extraordinario

Esa era y fue la ultima vez que nos veriamos y ambos lo sabiamos. Hubiera detenido el tiempo , si un freno de mano sirviera, pero absorvi en mi mirada tu gesto despidiendote de mi con tu mano alzada. Y aunque lo sabíamos, en un silencio ahogado nos despedimos. Por cobarde o por prudente, no te di las gracias verbalmente por todas esas horas que compartimos juntos cada domingo por tantos años. Por permitirme pasar tiempo a tu lado, para aprender a tomar el autobus y moverme en el centro, y lo mas importante: lo intangible:  toda la platica que mantuviste; todos los secretos e historias que compartiste conmigo. Todo esos momentos, que tendemos a creer eternos y se van a terminar, van a dejar de ser en algun momento. En un silencio sepulcral te di las gracias mirando tus ojos azul de mar, senti tu espalda en mis dedos y tus costillas nunca antes palpables, signo de cuanto te estabas consumiendo. Sentia las miradas de quienes compartían este adios, sabian de ese lazo tan fuerte que me unio a ti, y no sabían que tanto lo podia tolerar o manejar.
     Hace 15 años te fuiste a otra dimension, a un plano trascendental, del que aveces me visitas o te visito, realmente no se todavia, si yo soy quien se escapa a donde te encuentras o eres tu quien viaja dentro de mi sueño. Pero es tan palpable, tan vivible, que rio y lloro de gusto y felicidad, hasta que esa lágrima me regresa a la corriente de la vida donde me faltas tu. Para mi, fuiste un pilar, un maestro, un ejemplo de honradez, de rectitud, un hombre que sabia disfrutar la vida siendo puntual, justo, educado, leyendo y degustando cada bocado, asi fueran rábanos con mantequilla y rockefort, chiles habaneros o bautizando todos los pasteles con un buen licor, y comiendo percebes frescos. Te extraño abuelo mio. Tengo tu foto donde estas sonriendo y te recuerdo persiguiendo una anguila en Cozumel, regalandome un perfume de jazmines cuando cumpli 5 años, recuerdo tus manos y tu andar que fue volviendose lento por esa rodilla que se quebraba, vestido con tu 'gazne' siempre elegante para salir de casa, y con tu bata y pantuflas para sentarte a leer o fumar tu pipa con la mezcla de tabaco #13 de Nat Sherman Town House, New York City; que podias oler aún cuando estaba envuelto y se encontraba a la distancia. Recuerdo tu sonrisa cuando te lleve mi bicicleta de carreras y como me enseñaste a parchar la cámara, y tambien  cuando te molestaste en Paris con un Asiatico que me miraba mas del tiempo prudencial, y despues nos reimos hasta llorar. Que privilegio haber sido tu nieta y tu ahijada... aunque un dia lo olvidaste... ya no me importo ese momento, el andar a tu lado, valio tanto mas que ese olvido de la vejez. Haber tenido una abuelo como tu, y haber tenido una relacion tan cercana contigo, me hizo diferente. Fuiste un  extraordinario maestro que me otorgo mi madre.
Mariejeanne Carro Blaizac

No comments:

Post a Comment