Wednesday, July 29, 2015

La cocina de Jeannette

La famosa frase que pone a los matrimonios al acecho a la hora de la comida: "uy, mi mama lo hacia mejor!"Pone a la defensiva a quien la escuche.  En esta ocasion, la digo yo misma porque es tal como suena; en toda la extension de la palabra:  "Mi mamá es el arte culinario y se lleva las palmas de oro". Lo decía mi abuelito, lo asegura mi papa, lo justifican todos los comensales que ha tenido a la mesa, pues sin haberse levantado quieren fijar una fecha para volver a una proxima degustación. Mi mamá cocina con los ojos, con las yemas de los dedos, con las fosas nasales, con el paladar con el oido y con  sexto sentido que en el arte culinario son: la intuición y el conocimiento nato del que sabe que va con qué y cuanto. Desde que abrió los ojos a la vida y el paladar a la degustación pura.  Asi, le ofrecieron cualquier cantidad de papillas, producidas especialmente para ella, con productos sumamente naturales, cocinados de manera que todo el aroma se quedara preservado en ellos, para que, ella pudiera impregnarlos en su paladar y su memoria y poderlos reproducir.  Asi creció heredando una esquisita sazón de su madre y un delicado gusto por el arte de parte de su abuela paterna. Todas las técnicas de cocina de Santa Feliciana de Cacalomacan, desde cómo desflemar chiles hasta como levantar un souflé al que ya le dio el aire. De no haber sabido que vivió su niñez y juventud  en la Colonia Anzures, pondría mis manos en el fuego para aceverar que creció en la cocina de una castillo francés rodeada de los mejores cocineros y de los más rebuscados ingredientes, y donde despluman gallinas y pelan liebres con la misma facilidad que ella lo hace si tiene la necesidad. En casa de mis papás el menú no sólo es completo , surtido, variado, además es exquisito. Resulta ser extravagante.  La sopa de poro y papa, la sopa de cilantro con zanahorias, las croquetas de atún, falda en salsa verde, los chiles en nogada, pulpos a la gallega, filete Wellington, moussaka, cochinita pibil, el lomo de cerdo a la ciruela, el filete Strogognoff, los pimientos rellenos, la carne tartara, el arroz frito, el arroz sucio, el arroz blanco, la paella, el ponche, tapenade, torta azteca, ceviche,  soufle de queso, huachinango a la Veracruzana, cualquier aderezo para un sin fin de ensaladas, morillas rellenas, gazpacho, sopa de chiles poblanos, callos de hacha, tacos de huitlacoche, terrines... degusté un sin fin de platillos de todo tipo y de muchas nacionalidades. Siempre en su punto y sin comparación. Sin olvidar las albondigas al chipotle que traian a mi tio sin falta, cada jueves, a comer a la mesa de mi mamá. Sus comensales salen extasiados de cuanta maravilla pone en la mesa, siempre encuentra el mejor vino, el postre mas ad-hoc, el digestivo perfecto , la galletita,  el mantel y la vajilla con la que combinen los sabores, los olores, la textura y los colores de sus ingredientes, y hasta con el sonido de los guisos en su punto. Diria yo una mezcla entre : "Como agua para chocolate" y "El festin de Bavette". Su lema culinario es: "Preparar los alimentos un gozo, disfrutarlos en compañia un placer, siendo asi, la vida es fructifera. El mejor momento del día es sentarse en compañia con alegría alrededor de la mesa, compartir los haberes del dia, las aventuras, el aprendizaje, las anecdotas y la obra de arte que tiene uno preparado para el almuerzo de cada dia" con este lema culinario todo queda dicho. Ella goza viendo el gusto en los ojos ajenos, las sonrisas al degustar y sabiendose rodeada de barriguitas satisfechas.

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