Ciudad de tantos recuerdos, de conquistas e historias.
Ciudad que amaneces entre flores de nochebuena (Euforbia pulcherrima )y cempazuchitl (targetes erecta), jugando a plasmar sus colores en el amanecer mas ingrato y en las flores mas celestiales que pudieras arropar en cada una de tus lunas, el sonido siempre lejano de tus militares marchando por tus calles al ritmo de un tambor y una que otra vez se escucha el rugido altivo de los Leones de Chapultepec.
Ciudad de llantos, que consuelas en las ramas de tus ahuehuetes (Taxodium mucronatum), lo mismo a un conquistador en ruina al que se le desgaja su corazón por Tenochtitlán y por la Malinche, que a un niño lloroso y mocoso que ha perdido su moneda y se ha quedado sin su torta de tamal.
El contraste de tu aire se dibuja contaminado y acido en las mañanas invernales; o ansioso, transparente y jugueton que huele y silba a pan recien horneado, a carrito de tamales, a café de olla, cacao molido, chiles toreados, esquites con crema en cualquier tarde de feria, paseando por la alameda en busca de un globo magistral pintado a mano por algún orfebre cargado de imaginación.
Cuidad enigmatica y compulsiva, que guardas tus secretos enterrados en un lago semiseco, de aguas fraguadas que te tragan despacio mientras creces sin medida desarropando y olvidando a los cinturones de miseria tan tuyos y tan ignorados.
Tus palacios, Bellas Artes, Mineria, Correo Mayor, el Casino Español, Palacio Nacional, el Castillo de Chapultepec, los Pinos, la casa de Iturbide, y tambien la de Frida tan azul que le pertenece al color mas que a la artista que la sufrio, atraparon con lujo los secretos de dictadores, emperadores, generales, arquitectos y pintores. Secretos políticos, de alcoba y de crimenes de sangre, enjambres de la política de mas de mil rufianes .
Tus parques verdes, tranquilos, coloridos, con botes que se desplazan por sus aguas contagiando carcajadas, salpicones de adolescentes que se escapan de las escuelas y se refujian en tus emblematicos parajes para robarle tiempo a la juventud y perderse despues en uno y mil besos.
Tus fuentes de agua brotante.... obra de la naturaleza, engalanadas en la época de oro... inauguradas majistralmente en 1936 de las que sólo quedan 4 vivas... pero aún brota esperanza pues todavía corre agua al fondo de la cañada.
Tu plaza de las tres culturas que describe tan objetivamente la transformación de un pueblo indigena y guerrero a un mestizaje colonial, tan mexica rico y colorido, salpicado de esperanza y traición.
No falta la Catedral erguida al lado de Palacio Nacional frente a un zócalo que ha visto mejores días, cuando tenía arboledas, jardineras, caminos de piedra, pérgolas y músicos que tocaban por tostón. Ahora ondea la bandera tricolor en una plaza plana cubierta de inconformes que creen que estancados lograran sus pretensiones.
Por fortuna nos quedan los recuerdos y las semillas siempre fértiles de futuras generaciones que sé que han de venir, no sólo a respetar a su Patria, pero a embellecerla y engalanarla. A llenarla de colores de otros tiempos venideros en los que el verde de la esperanza se supla por el verde de una Nacion Ecológica que cuida de su tierra, sus parajes y se enamora de sus paisajes.
Monday, June 22, 2015
La ciudad de mexico (1)
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