Friday, June 26, 2015

Historias de antaño y la nieve de vainilla

Todas estas historias llegaron a través de los ojos de quienes las vivieron y las palabras no sólo de mis abuelos si no de todos los que con delicadeza contestaron mis interminables preguntas. Usaron su memoria cargada de dulces recuerdos y cariño, a veces y amargura en otras ocasiones para hacer que se plasmaran en mi mente y yo me hiciera una idea de lo que era la vida de con quienes me ha tocado compartir un instante y vivieron tiempos de antes.
     He sido preguntona, hasta el cansancio. Absorbo y registro cada respuesta, las analizo, las revuelco, las enderezo en mi entendimiento y forjo una idea quizás ya distorsionada de lo que realmente fue pero me pruducen inmensa nostalgia.
     Este pedacito de recuerdo que me inundó ahora habla de una señor entrado en años ya, que toda su vida ha sido responsable, recto, confiable ,serio ,muy trabajador y exesivamente honrado. Vivió apegado a las reglas mas estrictas que puede haber y haciendolas respetar a cada una y por cada uno que estuviera cerca.
     Los años, como a todos , nos moldean y nos curten. Nos van ablandando y un dia sentado en mi casa a la mesa, saque un helado de vainilla. Y al servirlo, lo probó inmediatamente y empezó a hablar con un tono de dulzura que jamás había escuchado de él. Y dijo de corrido y con nostalgia mientras saboreaba el helado.
     "Mi padre salio de España en 1939,  pudo refugiarse en Mexico, y cuando tuvo un trabajo, nos mando los boletos para venir de España a México en el buque Sinaia"... Se hicieron a la mar su madre, su abuela su hermana y él, y aunque tenia 6 años me relato el viaje, el mareo, el vomito, el estómago que nunca se le asentó. La llegada a Cuba, la espera por el permiso de México y embarcarse de nuevo para encontrarse con su padre.
     "No he visto jamás un puerto más hermoso que Veracruz, el sol brillaba como nunca lo había visto, era cálido, y las palmeras se meneaban al ritmo de un instrumento metálico llamado marimba. Todos los hombres vestían de blanco. Y las mujeres todas de blanco con una que otra flor en la cabeza. Pero había un hombre en particular, al que me quede mirando desde lejos... agitaba su boina vasca, mientras mi madre , mi hermana y mi abuela Micaela, dejaban escurrir sus lágrimas mientras se tomaban de las manos. Yo estaba mudo. Mudo con mis pantaloncillos cortos de color azul marino.    Mudo con los ojos abiertos de par en par. Mudo con las piernas paralizadas y el alma en un hilo. Al desembarcar el mismo hombre que había yo visto desde cubierta nos esperaba con un ramo de flores. Era mi padre. Yo no lo recordaba. Me dio un abrazo y me sostuvo de la mano tan fuertemente que supe que nunca más volveriamos a separarnos y no volvería a olvidar sus gestos. Caminamos un poco entre abrazos de júbilo, palabras que siempre han ser las mismas:... "que tal el viaje? un poco mareado?, ya se les pasará? Pero que guapo estás! te sienta bien la comida?..."  y entre gritos, algarabías y maracas y marimbas, nos alejamos un poco de las mujeres que se despedían alegres de nuestros compañeros de viaje, me acercó con un nevero, me cargó en sus brazos y pidió una nieve de vainilla en vasito con palita de madera (para que no se manche -que viene muy guapo mi chaval!-). -Esa nieve de vainilla, tenia el mismo sabor que esta que me has dado hoy-...y me dijo mirando hacia tierra: "esta tierra hijo mio, nos ha acojido con los brazos abiertos, esta tierra hijo mio, ahora, será tu Patria, habrás de quererla y respetarla, hacerte hombre de bien, para que ella este orgullosa de habernos acogido. -girando hacia el mar- A España la hemos dejado del otro lado del mar, pero la llevamos, hijo mio, curtida en la piel , en la sangre y en el alma. Y si algún día hemos de volver sabrás que aquí podrás morir... "
    Y asi él, como miles de refugiados Españoles y tantos emigrantes del mundo entero, que hicieron de México su segunda Patria, la han querido como a una Madre y han trabajado tan arduamente como si cada día fuese el primero , sin cansancio y sin queja. Habiendo aprendido a usar la guayabera Veracruzana y el caballito con tequila acompañado de sangrita, a comer tacos, tortas ahogadas y mole poblano, a cantar musica mariachi sin dejar de escuchar zarzuela con Pepita Embil por el canal 11. Aprendiendo y aportando a la riqueza de la tierra y el pueblo Mexicano.

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