Wednesday, September 19, 2018

Querido Arbol

Siempre firme, siempre fiel, siempre atento y sabio. Te abracé en silencio, aspirando tu aroma, sintiendo tus años, absorviendo tus olores, palpando tu corteza curtida y escuchando el viento que se cuela entre tus hojas y tus ramas para susurrar historias de supervivencia y tempestad, de cambios, de lunas y soles y una que otra excentricidad.  Ahí, la humedad que te rodea, el espacio que compartes conmigo, mi admiración por ti y los tuyos, al saberte conectado con todos los demás de tu especie, en el silencio de vuestro bosque, en vuestra pertenencia, me escucho llorar y tomar fuerzas de tu abrazo acogedor, callado y embriagante. Sé que son los brazos de la madre tierra, que ve, que calla, que llora, añora, ama y se estremece, nos protege y nos vuelve amalgama de naturaleza, una misma energía, que se debe mantener.

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