Tuesday, September 4, 2018

Mis huaraches

En aquellos años, jamás se me ocurrió fotografiar mis queridos huaraches mexicanos, pueblerinos, de suela de llanta. Eran huaraches delicados, de tiras de cuero gruesas, parecían hechos para mi. Se amoldaron a mis pies de "Paton" {por patona, decía mi papá} como los guantes de Audrey (Hepburn) y con ellos anduve, anduve contenta y sonriente, recorriendo calles, pasillos y aulas universitarias. Con aquellos huaraches camine terracerias, prados verdes cubiertos de dientes de león, caminos de historia donde siempre sonaba el eco de una estudiantina, cruce puentes maltrechos, colgantes e historicos.... Con ellos puestos me fui a Europa de mochilazo y la suela se mantuvo intacta mientras ellos hechizados ponían mis pies, siempre uno delante del otro, para acercarme a un horizonte siempre escurridizo.
    ¡Ay que huaraches aquellos! que se impregnaron con mi corazón de estudiante y mi coraza de mujer soñadora que añora y atesora cuanta cosa dure y perdure en la memoria, sin necesidad de una fotografía.

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