La lista es interminable como la curiosidad de un niño, larga como el insomnio del condenado, inagotable como el entusiasmo del emprendedor. Es una lista que crece desmedida a diario, tocando todos los temas, todas las historias, las habidas e inventadas, las mentiras y los tabúes, las leyendas y encrucijadas. Si concedieran el deseo de hacer mas largos los dias, utilizaría el tiempo extra para sentarme a leer, aprender, analizar, comentar el punto, escabullirme y zambullirme en otro tomo, en otra historia, en otra dimensión, en un mundo quizás imaginario o tan lejos de mi tiempo o del alcance de mis pasos que solamente el papel y su tinta me ayudan a volar y a reencontrame en la dimension insolita, desconocida e indescriptiblemente mágica. Leer un libro es romper nuestra coraza, descubrir sentimientos desconocidos através de la percepción del escritor. Leer es escuchar el enardecido grito de los Bolcheviques en un bosque silencioso que muta entre el blanco invernal y el verde salpicado durante el verano. Leer es olfatear como Jean Grenouille en el Perfume de Patrick Suskind, todas las flores de Francia y la sangre fresca de sus virginales victimas, es contemplar los siglos que no cambian desde la hamaca de los Buendía, en Macondo y entender la fortaleza e integridad de Aung San Suu Kyi durante su arresto domiciliario en Myanmar. Leer es repasar cada rincón de Topkapi con la yema de los dedos, es perderse en los pasadizos secretos, encontrarse con telas impregnadas en comino y paprika y no terminar preso en la cárcel de Istanbul. Leer es mágico, quiero pensar que es contagioso y viral. No me da la vida para agotar la lista que no deja de crecer. Se me acaba el tiempo nombrando a todos aquellos que han dejado sus ojos y la vida, además de su tinta, para contarnos lo que fue, lo que pudo ser y lo que quisieron que fuera! Estremeciendo cada poro de mi piel!
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