Friday, May 11, 2018

El mal de Mimi

Tenía las llaves en su bolsillo, ella misma podría abrir en cualquier momento su cajita de Pandora, pero no se ha atrevido nunca, porque le tiene miedo al monstruo que despertará con toda su furia en contra suya. Por años ha vivido en un vaivén emocional, en el que el ánimo sube apenas a dónde alcanza a respirar y luego una ola de temporal se la lleva al inframundo. Desde allí, sufre, se corta las venas, se ahoga en su llanto y su melancolía, de tanto llorar pierde la noción de las horas, de los días, del paso del sol, y no alcanza ni a ver las estrellas. Se lamenta y se atormenta. Ya no sabe ni que le duele porque el dolor que alguna vez existió la ha apagado, dejándole el alma ensimismada, desahuciada. Sufre del "Mal de Mimi". El mal del egoismo, su vida no es otra cosa mas que su mundo y sus dolencias. Si alguien tiene algo bueno es porque a ella le correspondía lo malo, lo injusto, lo triste y lo feo. No cuenta bendiciones, no las encuentra, ni se regocija con nada. Eventualmente aprecia el canto de cenzontle o la lluvia en su cara, escapa momentáneamente porque le da miedo abrirse al mundo que le ofrece todo de golpe. Darse cuenta que el tamaño de su dolor se curaría entregándolo convertido en servicio al prójimo, sería su cura, pero se asusta, no sabe que hacer ni por dónde empezar a darse a los demás, no sabe escuchar y su actitud está basada en ella y en su entorno. Así de mal anda Mimi, hablándole a su yo interno, metida en el caparazón, escondida en su coraza, fingiendo hermosas sonrisas, posando para ella misma.
Pobre Mimi... (el mal del selfie)

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