Thursday, February 11, 2016

El tiempo de las energías discrepantes

Disculpado estás. Gracias. Por nada...
Una disculpa sin enmienda es como un soufflé fallado, una foundue cuajada, un ascenso sin cumbre, un Titanic, un insumergible hundido.
El que perdona olvida; y olvida de tal modo, aveces, que un día cascabeles suenan incesantes para que recuerde uno un poco los agravios recibidos a lo largo del tiempo. No es rencor, es una alarma que alborota a los sentidos. Un tintineo que nos lleva a la reflección. 

La verdad es una, cargada de matices. La verdad más pura se encuentra en el corazón de quien quiere ser feliz.


Perdonarte? Porque no he de hacerlo? Cada quien actúa según su convicción en un mundo de absoluta confusión. Pero si te quiero y te quise, entonces te querré toda la vida, o el tiempo que dure mi andar por estos laberintos; cuando éstos se hayan resuelto, seguirá ese amor, porque entonces, al transcender, éste se vuelve infinito!
     Durante el tiempo de las energías discrepantes, la solución más acertada es la del recogimiento personal, el tomarse tiempo hasta para el respiro solitario, y las energias con su cadencia vuelven a encontrar su cauce, su flujo, su pulso. Hasta latir juntas en un nuevo compás,  diferente pero nuevamente equilibrado.

     Un agujero negro, bailando con otro agujero negro. El mundo cósmico es una imagen a gran escala del mundo atómico, y para mi ambas son majestuosas interpretaciónes del intangible pero existente mundo sentimental.
   

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