Saturday, February 27, 2016

We belong...

Sitting in my Adirondack chair on my porch, enjoying the freezing weather, watching time passing by... just like a passive Zebra Longwing (type of Florida butterfly) sucks the nectar of a Swamp Sunflower, and holds still to it. Breathing throught the moment ,I inhale, I exhale. My mind is thoughtful, and as I exhale, my thoughts leave my mind, as I inhale peaceful images invade me. I resize the work load, the objectives and the path through accomplishments and reachable targets. Rushing is a venom, a viper that frightens me. I long for calm and joyful evenings, holding a hot coffee mug between my hands, taking the time to cool down, both my drink and myself, my book whispers secrets, as I turn the pages one by one, I feel emotional. I savor the warmth of my frothy drink. Life is so beautiful. I need to recap evereyday, with my soul breathing peacefully, my mind fluttering in the wind. You are here, regardless that either you or the circumstances are forcing you to be away. The magic sense about loving someone is that you love in an endless manner. I am smiling in peace. I am an essencial piece of this amazing puzzle that pictures God's master piece, just as you are. Near or far, we all belong.

Wednesday, February 24, 2016

Un arcoiris llamado recuerdo

No hubo mas azúl que el de aquel cielo que nos cubría como un manto los días enteros, ni más verde que los árboles gigantes que subimos a escondidas y sin permiso cargados de astucia infantíl, como verde tapizamos la terraza de hojas de helechos; no hubo más rojo que la sangre de las descalabradas, desdientadas, y rodillazos. El amarillo más intenso fue con el que teñimos el sol, las flores y todos los cascarones de los huevos que pintabamos para las Pascuas de Resurección, y amarillo también fue el tesoro que escondiamos y subiamos repetidamente a la casa de Tarzán.
Nos pintamos de anaranjado hasta la saciedad con tejocotes y nísperos: la boca, la lengua, las manos, las orejas. Nos regocijamos decorándonos con el índigo de las buganvilias, mientras nos reíamos e inventavamos tipis , incendios, escondites. Armados de cucharas, nos robamos el blanco del azúcar y lo mezclamos con el verde de los limones para hacer un jarabe sublime e inmortal. Nadamos en una alberca de violetas para convertirla en el Mar de Cortés, cuna de sirenas, cueva de piratas, escondite de asesinos y castillos submarinos de doncellas coquetas. Cada página de ese cuento, tiene todos los matíces del arcoiris, revueltos, mezclados y organizados. Al pasar las hojas me recreo en las imágenes del jardín infinito floreado de Tabachines y Jacarandas, los rosales que nacían y envolvían la piscina, el pino que era la Torre de Babel de los tiempos modernos, la terraza que contemplando el inmenso jardín se quería fundir en él, el pasillo oscuro e infinito poco transitado con el oso a la entrada mostrándonos sus faúces, el pensador de Rodin, siempre como un vampiro, escondido de la luz, a los pocos metros aquel imponente Quijote de madera, lanza en mano, peleando con el dragón que salía de la tierra aterrorizándo las veladas de lluvia (mejor ni acercarse). Nos esperaba la casa de Tarzán y San Antonio cargado  de caramelos al fondo del jardín. Y al recordar, también me embriagan los sabores y los olores como el de las teleras y los bisquets recien horneados, los frijoles con epazote, las tortillas de maíz, la salsita borracha, el chocolate caliente, el jugo de naranja, la canela y la vainilla, la mantequilla y el azúcar tostada. Las sillas de mimbre, los columpios y el rechinar de los mosquiteros que se abrían y cerraban con un azotón para dejarnos pasar se hacen tan presentes como ese par de loros que le chiflaban a cualquier par de piernas que veían pasar...y un día esos niños se tumban al sol, se desvelan por las noches, duermen hasta tarde, comen sin medida, sus sombras los buscan sin encontrarlos, en los cuerpos de adolecentes que se siguen permutando... y se pierden esos recuerdos, se difulminan en el tiempo. No sé cuando fué que dimos la vuelta a la última página, pero se terminó el papel,  ya no se puede regresar, más que para mancharse de recuerdos que llegan salpicando y salpicados de color, embriagándonos con gritos, me dejan taciturna, melancólica, pensativa, nostálgica. Se me fué... como a todos se nos va. Llamemos a ese tiempo: la infancia, adolescencia, recuerdos... ¡no sé! Llamémosle: ¡ VIDA! porque más que nada, lo que se va es el momento. Cuando se tiene en las manos hay que llenarlo, antes de dejarlo pasar, para más tarde poder revivirlo.
Los recuerdos bien vividos alimentan el alma mas que platillos bien servidos.

Monday, February 22, 2016

Inconsciencia e indiferencia

El mundo es tan pequeño que cabe en un pañuelo, y allí mismo caben todas las negras definiciones del comportamiento humano que lo vuelven injusto e inhumano y estas dos palabras que se encuentran erráticas y desgraciadamete presentes: inconsciencia e indiferencia. En este meollo por definición directa se lava las manos quien comete la falta, quien la ve y quien la percibe y se hacen de la vista gorda. Resbalamos por los laberintos de lo superficial, de los valores retorcidos, del desencanto y la negación de una misión de vida.
    Andamos caminando deslindandonos de responsabilidades, despreocupandonos, con un cantadito:  "no pasa nada"... por Dios! Si pasa! Y ya pasó. Y ahora a recoger los frutos de la estupidez, la flojera, el ahí se va, la falta de compromiso. No es que todos vayan en ese tren, pero si la mayoría, y los que no tenemos pasage, estamos estupefactos, sorprendidos, y quizás aterrados. Así me encuentro en el presagio de un mundo donde la semilla de la esperanza, la sabiduria, la paciencia, el amor estan siendo constantemente acribilladas.
Habría que vivir con los pies en la tierra y los sueños del alma. Vivir objetivamente, buscando maneras de mejorar nuestro entorno. Aprender a dominar el caracter, descubrir el ser maravilloso que somos y las maravillas que podemos aportar a un mundo que evoluciona pero nos necesita para encontrar su curso y su paz, allí reside la tarea más difícil; asi como entender que yo tengo control sobre mis acciones y los deseos, palabras y acciones de las demás personas no me pertenecen.

Deseo para tu mundo sabiduria, libertad, soltura y luz.

Wednesday, February 17, 2016

El tiempo y su cadencia

Einstein observó al mundo con un ojo silencioso, escribió fórmulas, teorías, cuadraturas y le atribuyen alguna carta a sus hijos ( o a su primogénito ) llena de consejos sobre el amor, sin haber podido él mismo darle rienda suelta a la práctica y transmitirle a través de las vivencias ese amor. Pero todo lo que hizo nace de sus observaciónes sobre el universo, el mundo, el entorno, las partículas y más que nada el tiempo. Su trabajo se quedó plasmado en papel hace mas de un siglo, y muchos han querido probar sus teorías.
    Existe una isla en el Caribe, en el que el tiempo quedó atrapado en aras de una revolución, un país rodeado de un mar transparente y pasivo, despojado de comunicación. El tiempo va y viene meneándose al compás de las olas y las palmeras que se agitan con el viento, sin poder quebrarse, ni desprenderse, sin alimentarse. El tiempo está destinado a permutarse ahí mismo, con su tictac marca las  arrugas en el rostro de sus habitantes, se consume como el tabaco que fuman las mujeres que se sientan con un puro ante sus puertas y sus sonrisas de tres dientes. El tiempo se sostiene apuntalando escaleras de los edificios decrépitos y en ruina pero que siguen habitados. El tiempo tintinea sin avanzar, se pierde sin evolucionar, se esconde temeroso, se embriaga sin libertad, se enferma sin remedio, se nubla sin destino, en aras de una revolución que se perdió con los diarios de una motocicleta en un horizonte inalcanzable.
    Ningún ejemplar más exacto para probar las teorías de la relatividad, el viaje através del tiempo y el fracaso de las teorías políticas. Es inminente la necesidad de cada ser humano por aprender historia desde los diferentes ángulos que definen la perspectiva, para evitar los mismos errores. Construir un mundo donde crezcamos con el tiempo, através del tiempo como una humanidad salpicada de vida.

Thursday, February 11, 2016

El tiempo de las energías discrepantes

Disculpado estás. Gracias. Por nada...
Una disculpa sin enmienda es como un soufflé fallado, una foundue cuajada, un ascenso sin cumbre, un Titanic, un insumergible hundido.
El que perdona olvida; y olvida de tal modo, aveces, que un día cascabeles suenan incesantes para que recuerde uno un poco los agravios recibidos a lo largo del tiempo. No es rencor, es una alarma que alborota a los sentidos. Un tintineo que nos lleva a la reflección. 

La verdad es una, cargada de matices. La verdad más pura se encuentra en el corazón de quien quiere ser feliz.


Perdonarte? Porque no he de hacerlo? Cada quien actúa según su convicción en un mundo de absoluta confusión. Pero si te quiero y te quise, entonces te querré toda la vida, o el tiempo que dure mi andar por estos laberintos; cuando éstos se hayan resuelto, seguirá ese amor, porque entonces, al transcender, éste se vuelve infinito!
     Durante el tiempo de las energías discrepantes, la solución más acertada es la del recogimiento personal, el tomarse tiempo hasta para el respiro solitario, y las energias con su cadencia vuelven a encontrar su cauce, su flujo, su pulso. Hasta latir juntas en un nuevo compás,  diferente pero nuevamente equilibrado.

     Un agujero negro, bailando con otro agujero negro. El mundo cósmico es una imagen a gran escala del mundo atómico, y para mi ambas son majestuosas interpretaciónes del intangible pero existente mundo sentimental.
   

Monday, February 8, 2016

Despedidas

Hay despedidas que son silenciosas, amargas , solitarias y distantes.
Despedidas que se sostienen cargadas de ironía, de despecho y reproches, apuradas en la busqueda de un mejor mañana.
Despedidas de tristeza, que se comen la eternidad del tiempo.
El tiempo del beso que dura un instante,
El tiempo de una noche de desvelo que se extiende interminable,
El tiempo que separa ciudades hermanas y corazones que se aman
El tiempo del enfermo que se moldea consumiendo a todos.
El tiempo robado a un adiós, congelado con un beso ahogado.

Saturday, February 6, 2016

El punto final y de retorno.

"¿Que es esto? ¿Lo tiramos?..."
"Noooo!... deja que te explique:
Mmm....¿ Como empezar?
... Eso es un recuerdo, es mi trofeo, quizás es un lamento, o un castigo para los ojos de algunos, el dedo señalador para otros. No me importa! Para mi es mi triunfo personal. Más allá de mis descubrimientos, hallazgos, conocimientos, logros, o patentes esa botella que ves ahí, y que ahí se quedará, representa haber dominado mi adicción, mi inclinación o gusto al vicio, haber dominado las ganas de satisfacer un deseo sin fondo con una substancia que me aturdía, apagaba mi espíritu y me alteraba. Ahora enfrento lo que me toca, (bástele a cada día su propio afán), y cuando la veo ahí de cabeza, me recuerdo que le he puesto fin a las decisiones fáciles y viscerales, a salirme por la tangente evadiendo mi realidad, que solía sentir como un infierno sin salida, aterrado por mis cinco sentidos aturdidos. Pedí ayuda ( giro su ojo hacia el cielo) de rodillas, deseperado, sin ninguna otra esperanza que tener las manos vacias listas para recibir y al verme asi sin nada, vacie el agua del mundo através de mis ojos, mi desesperación, mi agonía, mis temores, mis dolores y mis reproches se fueron diluidos en mis lágrimas. Algo inexplicable sucedió dentro de mi. Nació un volcán que transformó mis miedos en fortalezas, mis agonías en herramientas, mis lamentos en suspiros y los monstruos se fueron, dejándome con mi familia acompañandome de paz.  Me vi libre, andando sin ninguna otra necesidad que de aprenderme a conocerme a mí, andando  caminos libres de ataduras y conjeturas, de pronto yo me convertí en un remolino de viento y un estanque inundado de paz. Ahora tengo el control de mi, en mi mismo. Aveces me pierdo en mis libros, en mi espacio y en mis cosas, pero con mis cinco sentidos despiertos y atentos. Eso no tiene precio. Saberse enfrentar a sí mismo, y agradezco día a día esa fortaleza que me cuida día a día de mis propias debilidades."
"Entonces que ahí se quede, como recuerdo de esa fortaleza que llega cuando nos volvemos humildes."
Mi amiración y respeto por quien toma la desición del "punto final y de retorno" para cambiar de forma positiva la vida propia y por añadidura la de todos los que le rodean.
            Mariejeanne

Thursday, February 4, 2016

El camino

El camino suele ser divertido al principio y por momentos, más tarde, complicado en las cuestas, hermoso en la cumbre, transitado y bullicioso a ratos, peligroso en la bajada, silencioso y solitario por largos tramos.
El camino es un laberinto en el tiempo disfrazado de complicidad y de luces febriles, es el canto de la lluvia y del viento bañados por el sol. El camino son las montañas y sus cúspides que solemos observar.
El camino está envuelto de canciones y música celestial, pájaros y gaviotas, liebres libres y murciélagos que danzan en la oscuridad.
El camino es un alcatraz en la noche bañado por la luna llena, estático y silencioso; los recuerdos de mil vivencias que han pasado y florecen en la ladera y más tarde se suelen marchitar.
El camino es uno, bañado de estrellas, formando estelas en el tiempo, quemándome las lágrimas, ahogando mis carcajadas.
El camino despliega sus alas y acaba convirtiéndose en una mariposa lista para volar.
El camino es más largo que mi nombre y más grande que las ganas del abrazo que se quedo suspendido, o sostenido como sea que lo quieras definir...
El camino no está planeado... crece con mi sinrazón y con mis ganas de cantar.
El camino es más que mi canto y tantas cosas más que vibran en la inmensa eternidad, que se atesoran, resuenan y cobran vida en todos los instrumentos musicales.

El camino mio lo alegras tu!


Mariejeanne

Wednesday, February 3, 2016

Tradiciones lejanas pero presentes.

Estamos hechos de genes, tradiciones y herencias. Genes que nos marcan y trabajamos para cambiar o engalanarnos. Estamos compuestos de razgos,  mañas, modos y muchos dichos, tejes y manejes, dimes y diretes. Pero más que nada somos las tradiciones que nos regalan, que creamos, fabricamos, disfrutamos y heredamos, sentados a la mesa, frente al fongón, junto al árbol de Navidad y aún en tardes de lluvia mirando por la ventana, leyendo un libro o simplemente escuchando al viento. Estamos hechos de semillas de frutos lejanos que se movieron con los aires de libertad y echaron raíces en tierras nuevas, desconocidas pero fértiles. Y siendo así nos alegramos con el aceite de oliva, con un vino tinto de la Rioja, un Bordeaux o un Mendoza, con el queso Parmesano así sea producto Italiano o la copia fiel Argentina, o un queso Suizo maravilloso producido en Wisconsin de leche de vacas güeras pero igualmente taciturnas, el queso azul, ya sea Cabrales o Roquefort, mientras el hongo sea azul, nos remonta a un estado de deleíte absoluto. Nos emocionan las tortillas de maïz producidas por chicanos nacidos en  Chicago y la cajeta Coronado, aunque a las Celayenses les produce desilusión el ver el tradicional dulce, altamente comercializado, escurrir del frasco hasta el churro con menos brillo que aquel que se produce con la leche de cabra de las llanuras del Bajío, caramelizado al son del mariachi Vargas de Tecatitlán entonando a José Alfredo Jiménez. Nos revolcamos en herencias y tradiciones, engañamos al ojo, al gusto y al paladar porque la distancia nos obliga, con solamente dos contadas excepciones. La primera es que los chiles cultivados fuera de la República Mexicana, suelen no picar, o pica un ejemplar y de los siguientes cien kilos no pica ni uno sólo, o bien el gusto que tienen es de ácido citríco desarrollado en un laboratorio Texano. La segunda excepción son los aguacates. El aguacate Hass, por excelencia y tradición, materia prima del guacamole, tiene que ser bendecido, al plantarse, con una copita de pulque, a la luz de la primera luna azul del año bisiesto, mientras se escuche a lo lejos, traido por el viento, el clamor de la Llorona, de ahí su majestuoso sabor. Asi que los usamos importados. Entonces, así sí, se engalana el guacamole con sus chilitos toreados, bien sabrosos y picosos. Y mientras arden los tímpanos, lloran los ojos, se hinchan los labios y la lengua, toman color las mejillas y moquea la nariz, se arrancan los mariachis de la nada, bailan los rebozos, corren las cervezas y se estiran y recojen los espanta-suegras al son de las trompetas, se engalana la mesa, con todos los comensales gritando a destiempo: "A jijos! Como te quedo esta salsa Nanita (o Nanetita)". Y seguimos echandole chile al  guacamole para después echarle al taco, a la tostada, a las carnitas y a la torta. Asi es la belleza de las tradiciones lejanas y heredadas, engalanamos la mesa con recuerdos y vivencias, más que con el divino mantel comprado en San Miguel de Allende o los vasos de vidrio soplado de Tlaquepaque, la mesa se engalana con el folklore que producen las sensaciones en el paladar de los comensales que avivan el instante, sembrando recuerdos a la hora de almorzar, como el matrimonio que existe entre las especies, el chile y el cacao que hacen del mole un platillo sin igual embellecido por el diminuto ajonjolí.