Wednesday, August 19, 2015

Mis queridas resilientes

Hoy amaneci con el ojo turbio de tanto llorar anoche. Lloré por el conjunto de emociones que traigo acumuladas en el alma. Lloré principalmente porque se escapan los hijos como agua entre los dedos. Lloré porque el tiempo divino de su niñez viene salpicado de interminables e infinitas noches en vela que hacen que surja dentro del corazón de madre el deseo de verlos crecer. Si no fuera por esas noches sin dormir, la ropa que se acumula exponencialmente y por la recojida de cosas y trastos, uno quisiera permutarse y hacer eterna esa inocente infancia, con sus besitos, abrazos, sonrisitas inocentes, horas de lectura, chapuzones en la tina, tiempo para pensar, armar, decorar, pintar y cuanta ocurrencia exista, incluido el sabotaje a la despensa.
    Cuando pude abrir el párpado, me encontre con un "whats app" de mi mamá que habla sobre la resilencia.
     La resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a la adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas...
     Cuando el ojo comenzó a deshincharse fueron apareciendo ante mi, todos mis familiares resilientes, mi madre, mi padre, mi tia, mis abuelos, mis hermanos, mi marido con su siempre afable sonrisa, personas que sacaron fuerza durante tiempos de adversidad para salir de los problemas y al mismo tiempo se fueron amoldando ellos mismos, sin dejarse hundir, ni vencer, ni caer. Un ser diferente con la misma escencia que los hace únicos.Hay algo en todos ellos, será el gen, o el aire que les dió en la frente al nacer? Será que entraron al mundo con el pie derecho y que sus madres los amamantaron primero con la chihi izquierda? como me lo contó Angeles Mastreta; será que sus madres velaban su sueño febril? O que se ocupaban de repasar sus tablas de multiplicar, o que hicieran sus oraciones por la noche?..que los llevaban a sus partidos y les horneaban su pastel favorito? Quizás la lucha constante por el uso de la servilleta, por ahuyentar los codos de la mesa, coser la boca de los hijos mientras mastican sus bocados, o será que madre y padre recorrían el camino de sus hijos de la mano? De cualquier modo estoy involucrada al 100% en el proceso de crecimiento de mis hijos y mientras ellos expanden sus alas y se transforman en hombres y mujeres de bien, deseando que aporten a la humanidad su grano de arena mientras el corazón les lata con auténtica felicidad, yo me voy transformando (aveces en un ogro pero se me pasa!) y construyendo y adaptando para mirar nuevos horizontes con esa fuerza interior de mutación positiva. Gracias a todos esos resilentes de mi vida, que me han dado su ejemplo aportando positivismo como si fueran galletas dulces con trocitos de chocolate.   

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