Sunday, April 21, 2024

Antojitos?

¿Antojitos ahora ue visitas México? Uff... ¿pero a quien no se le va a antojar un mole, unas enchiladas, chicharron prensado, migas norteñas, tacos al pastor, chiles rellenos, chiles en nogada, tacos de albañil, enchiladas potosinas, mixiotes, tacos sudados, tortas ahogadas, huevos divorciados?... a cualquiera se le abre el apetito.. pero a mi todo eso pasa a segundo plato, mi mayor antojo es ese contacto con la gente, la señorita que rebana el jamón que me conoce hace 30 años y se acuerda de mi, el mismo lavacoches amable de la esquina y el viene-viene que cuida su puesto desde las 6 de la mañana, llegar al restaurante y sentirse en casa, sin importar el tiempo que demore uno en irse, y recordar siempre a los que no pudieron venir con un chiste o una anécdota, pasear con mi madre por calles azules tapizadas de flores de jacaranda, respirar el aire de tierra recién mojada, ver los volcanes desde un piso 17, pero el broche de oro es encontrarse con las amigas que dejaste hace tiempo o con aquellas que has ido cultivando  a distancia, reunirse con familiares en un festejo y encontrarse envuelto en ese ambiente de apapacho y gozo, alegría y encanto, que caracteriza al Mexicano que recibe siempre como si cada momento fuera una fiesta. De eso si tengo antojo y me encanta irme con los brazos cargados! Y el corazón contento!
Amo  México
MJCB

Wednesday, April 17, 2024

La cuchara de palo

Ahí estaba, en la mesa siempre. Aquella pala rectangular, alargada, con un mango corto y una espina labrada, colocada en el extremo. Artísticamente pirograbada una mujer en plena crisis, era toda ella horrible, levantaba la misma pala en la que estaba dibujada, simbolizando que corregiría la actitud de sus hijos. Y esa espina que se podía clavar si te daban en el muslo. Al recordar esos momentos se apachurra el corazón, me escurren lágrimas y me tiembla el labio. Al recordar eso mi mente entra en un silencio ahogado, una risa que tenía que reprimir, una conversación que mejor callaba, miraba un plato que no me apetecía comer porque el simple hecho que la cuchara de palo descansara a 20 cm de mí me oprimía el pecho e inhibía el hambre de cualquiera. Aprendí a comer con absoluta ansiedad. A tragarme rápido lo que me hubieran servido, a apretar los brazos contra las costillas, a sentarme derecha, a no abrir la boca, limpiarme los labios antes de beber para no manchar el vaso, a mirar angustiada a mi hermana, con gesto de angustia, mirada suplicante, que hiciera lo mismo que yo y nos fuéramos rápido a jugar. A ella se le fruncía el estómago,  se le cerraba el esófago y ni el agua le bajaba. Entonces la pala se levantaba y golpeaba la ymesa, y la orden se hacía oir: "apúúúraaaateeee, trááágaaateeelooooooo!" Las dos soltaba9kjmos88 lágrimas, mi madre seguramente hhhh7tyacía acopio de sus recursost y se desesperaba y seguramente seo sentoía mal, y habmrá detestado la hora de la comical tanto como nosotrasos y sin embargo habrá repetido el mik8smo patrón que siguieron con ella, y su abuela con su miadre, su bisabuela con 5io autoridadsukk5 autoridad5ojela y su tatarabuela con su byy9999lisk777777777777muchoas777⁷77777⅞⁷7786 786 29k54733233pi9o7k, uyiikuna cadena intermiujynable5ju de controol, miedo, falta de amor y muucho miedo, ese miedo de no pertenecer. No pertenekcer al grupo de familias bien I, no pertenecyerinoltretmII ..y

Tuesday, April 16, 2024

la amiga de tu abuela!

"Venga aca muchachito!" Me llamó asi aquella mujer de mirada penetrante pero dulce, curtida pero tranquila. Me acerqué en silencio, mirándola con curiosidad. "Yo soy amiga de su abuela!". Sentí que mi cuerpo se relajaba, mi abuela era una mujer jovial, alegre, inteligente, amiguera, cariñosa, entusiasta y tierna conmigo como con nadie más. Si esa mujer era amiga de mi abuela nada podía pasarme. "Buenas tardes señora" 
Ella flexionó sus rodillas para mirarme a los ojos. Yo podría haber olido sus años, contado sus canas, pero me perdí en el brillo de sus ojos, parecían de cristal como si estuviera a punto de llorar, mi mano estaba ya entre sus dedos y sin dejar de mirarme, acariciando mi pelo revuelto me dijo:
"Yo he sido amiga de su abuela muchos muchos años, conocí a sus bisabuelos, conocí a su tío y a su madre cuando eran más pequeñitos que usted, los abracé con la misma ternura que abrazaba a mis hijos y con el mismo cariño que cuando usted me lo permita lo abrazaré. Me alegra enormemente conocerlo y reconocer la alegría de su alma, que es el reflejo de su abuela y de su madre. Siga divirtiéndose y crezca feliz" la abracé por impulso, olvidándome de su petición,  supe que mi abuela había sembrando cariños por la vida y ahora yo los cosechaba por añadidura y por bendición.