Vuelven con sus ojos brillosos a contarte sus historias.
Vuelven con el sigilio de los años, con el andar del tiempo, con cayos en las manos y la sonrisa de triunfo. Cuando te abrazan sientes a ese niño, que corría por los pasillos, que se escapaba de tus brazos riendo y se escondía bajo tus faldas, que se untaba el zapote negro como si fueran bigotes, que se ponía capa y volaba alrededor de la piscina. Vuelven los recuerdos pegados a su piel, y en ese momento respiro su aroma, viendo en su rostro las ilusiónes de su niñez y comprendo sus gentos de aquel entonces, y me alegra saber que van conquistando sus sueños. Vuelven porque vuelan sin parar. Vuelven porque echaron raíces mientras extendieron sus alas. Vuelven porque son libres y Dios te pido: !que sean felices!
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