Detrás de la puerta se quedó con todo ese silencio, con todas esas tristezas, las angustias, las perdidas, y con los ojos cerrados empezó a hablar. Fue desnudando su alma, despojandola de los disfraces para vestir las pena de alegría, de benevolencia la tolerancia. Y en ese silencio que ocupaba, sintió que no necesitaba nada, porque tenía todo, le había sido dado todo, y hasta la gracia para saberlo. Eran esas ganas de querer crecer adentro, de compartir el momento, de saborear el encuentro. Eran ganas lo que tenía y le hablaba al eco y le cantaba al silencio. Para arrullar para mecer, para acunar, para ser algo mas grande de lo que hasta ayer habia sido. Detrás de las puertas era el mundo que solo conocía ella, impenetrable e inalcanzable, intimo.
Tuesday, November 27, 2018
Sunday, November 18, 2018
Helechos
Eran todos verdes y frondosos, esos hermosos helechos que bordeaban la terraza de aquella casa que de cierta forma fue parte de mi infancia. Marcaba la frontera entre el principio del jardín, guiando hasta la terraza, la cual tenia una vista magistral sobre el interminable jardín que era algo parecido a un sueño mandado a hacer. Había pinos gigantes, tabachines frondosos, rosales de cuento, una piscina azul, cristalina y pura y un jardín verde inquebrantable. Quizás los helechos sentían la competencia, y se esforzaban por mostrarse exuberantes. Pero más que un deleite a la vista, se convertían, en una tentación para mis sentidos. Sentirlos con la punta de los dedos se volvía una obsesión, analizar sus esporas geométricamente alineadas, una similitud de perfección matemática, para de pronto en un instante sublime, en una bocanada de locura, desproveer al helecho de todas las hojas de todas sus ramas y aventarlas por los aires mientras bailábamos mi hermana y yo dando vueltas hasta el mareo en un paisaje verde, mágico, instantáneo, divertido, coloquial y sublime. Y cuando agasajadas, mirábamos sorprendidas la alfombra verde que habíamos creado por inconscientes, entonces nos petrificabamos, asustadas y divertidas por un segundo y al siguiente salíamos corriendo, enmudecidas, como alma que lleva el diablo, a jugar a las desentendidas antes de escuchar desde algún rincón la voz mortificada de mi tía en plena congoja: "Niñas: Quien acribillo mis helechos?"
Tuesday, November 13, 2018
Aquella infancia
Hace unos días recibí un saludo por Facebook, que me emocionó muchísimo. Fue abrir la puerta a esos años de diversión, era su infancia, pero los hice mis primos. Jugué con Louis, Caro, Mariana, Michelle, Oli y Guillermo como si hubiera sido una chiquilla de su edad. Retocé los martes de ronda, me divertí siendo su jefa scout, me ahogué de risa cuando de broma saqué la lunchera de Michelle por la ventana y de verdad se rompió. Los hice reír tanto y ellos a mi que me dolían los cachetes. Me rogaban que dijera que eramos hermanos y les seguía el cuento sin dudarlo. Mis 19 años los festejé rodeada de 'la ronda'. Esos chiquillos que me añadieron a su infancia sin que yo me percatara me regalaron besos y abrazos al por mayor, y hoy de sopetón, los extrañe a los seis. Uno en Torreón, dos en Guadalajara, otra en Sierra Leona (la otra Sierra Leona), otro en los Alpes Suizos y el ángel inolvidable que se nos fue al cielo, la misma que me pidió que fuera hermana de todos (accedi feliz). Los quiero mis niños, mis hermanitos de mentis y al de verdad, mis secuaces de travesuras, y complices de mi estirada infancia. GRACIAS!
Un día me percaté que tantas cosas han dejado de ser y sin embargo hay corazones como los de ustedes que tengo presentes y siempre los querré.