Cerré la puerta y me envolvió ese silencio de nostalgia, cargado de tristeza, de desazón, de arrepentimiento, de si hubieras. Se desbordaron las lágrimas de mis ojos, se me cerró la garganta y lloré tu ausencia,que ahora se volvía eterna, con más fuerza de la que me aferré a tí recién abría mis brazos a la vida. Lloré hasta quedar dormida, perdida en una rendición ante la vida. Hoy entiendo la diferencia entre siempre y eternidad. El siempre se comparte, la eternidad se vuelve insuperable, hasta cuando, un vacío que no se ajusta, ni se explica. Que será de mi, sin ti? Tu me trajíste a este mundo que querías compartir y hoy me dejas, te vas en busca de los que se fueron antes. Un ciclo de vida, un circulo eterno y sin embargo desconocido, temido y en cierto momento tan deseado. Te vas a donde el tiempo no transcurre y desde dónde me esperas, me cuidas, me velas. Me miras, y no me mimas, te siento, pero no te palpo, quisiera olerte y me engaña el recuerdo. Hoy es el silencio que me ahoga, el desprendimiento que me debilita, tu ausencia que me aniquila, pero al quedarme dormida sentí que acariciabas mi cabeza y al abrir los ojos vi tu rosario al lado mio. Desperté con una sensación de tranquilidad y resignación. Un sentimiento que ma abraza y con el que cargaré hasta que mi eternidad se encuentre con la tuya.
Mariejeanne Nov 2018
Monday, October 29, 2018
Cerrando la puerta
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