Sunday, August 20, 2017

Cafe de Tacuba

Abrió sus puertas en 1912, recién iniciada la Revolución y subsistió. Seguirá erguido, porque comenzó con el pie derecho, librando tiroteos, atesorando anécdotas del tiempo e historias y vidas de sus comensales, turistas, curiosos, asiduos clientes y figuras importantes que marcan incansables la pauta de su historia, la historia de la calle de Tacuba y del centro historico de la Ciudad de México
      El piso desigual, se ha asentado al mismo ritmo de la Gran Tenochtitlan, y sobre sus azulejos se deslizan las sillas en un vaivén que hace sonreir al paso del tiempo(y a mi). Lo que ha vivido y lo que quiere contar, esta plasmado en sus paredes, en sus manteles, en las sillas, los platillos, las bebidas, los sopes, los tacos, los antojitos, los buñuelos, el café de olla, las aguas que son siempre las mismas pero tan únicas y singulares, como la horchata y la jamaica, autóctonas y frescas.
     Mientras toca la estudiantina, recita el tiempo sin freno, contemplo la nostalgia que baila  y el aire suspendido en el recuerdo.
     Ese es el retrato del México más pintoresco, más añorado, más sublime y delicado. Es una imagen que recorre los corazones y recibe a cada hambriento y curioso con una palmada benevolente y calmada.
       El café de Tacuba es digno representante del México de mis amores.

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