Tuesday, August 30, 2016

I am

I am the moon, that shows it 's full phase once every 28 days, and hides between shadow and light, discreete and silent.
I am a cloud that travels high, untouched and suddenly pours down, flooding around or drawing a rainbow.
I am weird.
I am undescifrable.
I am ...
A thoughtful monster glaring through the window, peace wondering .
I am a harmless storm, that seems strong and unbeatable, that holds an eye, where nothing moves nor sounds, but birds get to fly, the peaceful spot where I encounter myself.
I am crayziness and forgiveness,
laughs and tears, a world of emotions, that gets to crumble.
I am my past, as my written book.
I am my future, as my dreams and targets.
I am my present, sensing my own turmoil while dancing, laughing and singing.

Thursday, August 25, 2016

Paris

Donde está Paris? En el corazón de los enamorados del amor. En las personas absortas en sus pensamientos románticos, que sienten las calles vacias, las llenan de flores y solamente encuentran parejas que se abrazan ocultando sus besos, huelen en el aire las "baguettes" recien horneadas, crepas con mermelada de "mirtilles", castañas calientes y pan con chocolate. Los enamorados disfrutan del parc Monceau, en invierno o en verano, con lluvia o con sol, sus lilas y sus patos, sus bancas y sus prados verdes e impecables. Paris hace suyo al rio Sena, y el Sena vive de Paris, serpenteando cuateloso y nostálgico, meneando sus barcazas al ritmo de un acordeón que vive en Mont-Martre. Un acordeón y un piano que acompañaron a Charles Trenet e inmortalizaron a Edith Piaf.
Los enamorados se pierden en Paris, en su metro y en el Trocadero, en "les Tuileries" y en la "Rive Gauche". Los enamorados de Paris caminan por los Campos Eliseos embriagados de nostalgia, condimentan sus bocas con caviar y chamapagne, se visten en Céline e Yves Saint Laurent, enguantados por la dulce imaginación. Visitan el Quai d'Orsay, contemplando las esculturas de la exposición, iluminados por la luz que traspasa los ventanales, mientras resuena un eco de tiempos lejanos: " Paris, tout le monde descend" entre el gemido de las locomotoras que un día llegaron a descansar a esa majestuosa y hermosa estación.
El turista enamorado de Paris y el Parisíno son distintos, el primero vive la leyenda a cualquier precio, el segundo es parte de una leyenda que se revive en la agobiante prisa de la cotidianidad y sin embargo se detiene distinguidamente frente a una ciudad artística e histórica, donde desfilan los grandes y la inmaculan los Miserables.
Paris, siempre, debería pronunciarse en francés: "Parri". Al pronunciarlo en francés se convierte en sueño sublime, música encantada con acento Parisino y así, puedo sin esfuerzo, saborear un Vouvray, paladear un "Bleu de Bresse" o un "chèvre chaud aux cendres", escuchar millones de burbujas que revientan de un "pétillant"; veo, huelo y degusto un "foie" con todo y trufa, un "Cassoulet" y un "Trou Normand".
Imagino a Victor Hugo tan dueño de "Notre Dame" como Balzac de la comedia humana y los chismes de barrio,  también a Rodin que tuvo el atrevimiento de grabar las esculturas con su firma,  perpetuándose para siempre, a través de ese amor y ese desprecio, ese odio y esa pasión que le permitieron robarle la autoría, desangrando hasta la última gota del dolor enamorado de Camille Claudel como una tortura voluntaria.
El goce del buen vivir, la contemplación del arte, el paladeo de frutos, postres y platillos extrasensoriales, las caminatas a media noche en silencio de la mano del corazón, bajo la luz de farolas y el canto del río, los bailes enardecidos de la  Bastilla, la música que nace y se hace, se difulminan para que los enamorados, que somos tantos, podamos llevarnos en el recuerdo una súblime sensación, tan sólo como un rayo, de esa inquebrantable e inagotable luz que emana de la bien llamada "Ciudad Luz".

La Señora Andrea

YSe fué. Se fué la señora Andrea, a su patria Boliviana. Regresó después de años de trabajar en el Norte, porque se la estaba consumiendo un cancer abrasivo. Había venido como tantos otros emigrantes, para tener mejor ingreso, ayudar a sus hijos y poder cumplirles sueños. No los vió por años, pero les pagó la escuela, les puso negocios, les mandaba dinero, les llamaba la atención y daba órdenes, enseñandoles a diario el arte de la responsabilidad y la honradez a través de su incansable perseverancia y sus llamadas telefónicas. Típica imagen de la mujer araucana, fruto de las migraciones pero impregnada de sus raíces, vestida con sus faldones oscuros, su balanceo al caminar, su sonrisa afable y edad indescifrable. Carismática, respetuosa, cariñosa. Sus manos curtidas y arrugadas eran el mapa de cientos de ideas y pensamientos que callaba para no discutir, lágrimas que ahogó cada noche balanceando el sacrificio de ser madre a miles de kilometros, por un mejor futuro para los suyos. Venía a casa de Pili, feliz. Me saludaba cuando cruzaba con ella en el camino, me platicó en dos o tres ocasiones sobre la leche y las flemas, las montañas y las llamas, los niños y la felicidad. Abrazaba como una abuela.
Ya se fué con todo y traje típico al cielo del Titicaca, a los caminos de Yungas, a los laberintos de Chiquisaca, al cielo de los Andes, al cielo de los ángeles.

Wednesday, August 24, 2016

Todos

Somos todos los que estamos, y estamos todos los que somos, aquí.
Aves de paso, volando hacía su propio firmamento, razónes de sobra para llegar, ser, estar, hacer y partir.
Cometas sentenciados a encuentros eventuales, en un posible e inevitable choque de masas, encuentros de almas.
Una rica y completa ensalada de personas que buscamos respuestas a todo y en todo, en la interminable busca del ser.
     Almas francas con alas, a veces usadas para volar y otras para esconder o escondernos.
Algunos extienden y abren sus manos para dar y recibir, hay otros que en una sonrisa resumen toda una vida de entrega convirtiéndose en ejemplos fundamentales para la transformación de ésta sociedad que parece navegar en el mundo de la sinrazón.
Habemos de todo, y de todo un poco y al compartir mis pensamientos, quizás alcanzo a rozarte y si lloras o te ries habrás sentido algo en tí a través de mí, identificándonos, cada uno en su propio paraje, en una distancia que las palabras y el sentido alcanzan a volver imperceptible.