Wednesday, September 23, 2015

La esperanza anhelada...

Se necesitan menos de 22 segundos al día para darse cuenta en el estado caótico en el que nos encontramos, como raza humana o como civilización. Las noticias son escalofriantes, la caida de la bolsa, el costo de la vida, la carencia, la lucha por el poder y los movimientos masivos de ciudadanos de mundo, desplazandose en olas, en la simple búsqueda de una vida mejor. No faltan la sal y pimienta de la contienda por la candidatura de los partidos, patéticas declaraciones de los candidatos cuyos nombres no quiero mencionar, pero parece que uno de ellos es el hermano perdido de Paquita la del Barrio (si él lo supiera)
     Hoy dediqué un poquito más de tiempo para informarme mas allá del nerviosismo y aprecie dos artículos que me ayudaron a desintoxicarme. El primero nos muestra los 10 parques Nacionales más hermosos de Estados Unidos tapizados con los colores otoñales. Majestuosas imagenes de un mundo, que apesar de las circunstanias, se mantiene inerte, al menos por un instante y le permite al fotográfo contagiarnos con una indescriptible paz.
     El segundo artículo habla sobre el Papa Francisco y su visita a la Habana, Cuba. Sus palabras son el complemento perfecto de cualquier imagen de los parques Nacionales: "Nuestra revolución debe darse a través de la ternura y de la alegría que se covierten en compasión e intimidad que nos lleva a involucrarnos con los demás y a servir en la vida de quienes nos rodean".
         El Pontífice de la alegría. Siempre sonrie, comparte y contagia su alegría por llevar a Jesús en el corazón
Hay una luz en el túnel. La satisfacción más grande reside en hacer algo positivo por alguien, que marque su vida, que impacte. El cambio está dentro de nosotros, en nuestro corazón, pido que inunde el corazón de quienes llevan las riendas del mundo. El cambio está en nuestras manos y la esperanza vive; como los gritos de júbilo de los niños en el parque, como el agua que ruge en el río, como el gélido viento decembrino, como una tormenta de arena, como el equinoccio otoñal.

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