Podia estar ahi postrada en su lecho. Parecia descansar, veia pasar el tiempo a cuentagotas tapada por una pijama y sus piernas envueltas en dos columnas de yeso. Sus manos parecian largas y delgadas. Su pulsera se escurria si levantaba la mano pero tan solo aparecia alguien en la puerta de su alcoba su rostro dibujaba la sonrisa mas grande que hubiera en el mundo. Las regalaba. En ese tiempo le cedi el lugar de la ventana. Aveces parecia aburrirse de la television y pedia que corrieran las cortinas para mirar el cielo. Sobre todo si estaba despejado, sobre todo si habia sol. Y sus dedos se intercalaban y sus manos descansaban en el yeso sobre su vientre y seguia mirando el paisaje de edificios grises y recobecos de cielo azul. Asi pasaron semanas que podia sentirlos como años pero sus sonrisas eran inigualables. Era toda feliz parsimonia. Entre los mayores regalos que podia recibir era que la visita se tendiera en la cama en su costado,y le tomara las manos, y le hiciera compañia, hasta si haciamos la siesta y nos convertiamos en la extesion del mismo yeso la haciamos feliz. Leimos cuentos, jugamos cochecitos en sus piernas, la escalabamos y la llevabamos de paseo en la misma habitacion subiendo y bajando la cama de nivel, creo que solo nos falto plegar la cama y le pintamos mil Picasos en las piernas, pero no me puse en sus zapatos... es verdad que no usaba, no los necesitaba, pero si me hubiera puesto en sus zapatos le hubiese cedido la ventana el resto de la vida. Hoy camina y va por la vida con tanta alegria que lo mismo quiere ver el ultimo recobeco de la tierra como tumbarse en el sillon a hacer una siesta. No hay columnas de yeso que la sostengan, porque con sus piernas desenclaustradas y el amor que tiene en su corazon, que lo da a los 4 vientos cargado de ilusion le basta. Asi es mi hermana, unica e irremplazable. Una sonrisa amable. La mia sorella. La piu bella sorelina.
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