Con todas las fuerzas del alma. Con ese amor que da todo, se entrega sin medida, sin medir las consecuencias de las noches de desvelo. A ojos cerrados, en automático y en función de todo. Te he amado desde antes y desde siempre, desde mis sueños de niña y mis silencios tristes. Te amo con toda mi alegría, con un sentimiento que viví plenamente cuando te tuve dentro y cuando te tomé en mis brazos y miré el pedacito de milagro hecho carne. Te he amado en cada paso, en cada lección, en cada aprendizaje, en cada risa, en cada siesta, en cada molestia y en cada dolor. Me he tropezado tantas veces por ir pensando cúal sería la mejor forma de proceder. Tantas veces me ha dolido equivocarme, pues cada tropiezo ha sido tratar de descubrirme en mi evolución mientras tu floreces y expandes tus alas. No es fácil la disyuntiva: frenar o acelerar, abrir o cerrar, soltar la rienda o traerla justa. No es nada fácil. Y sin embargo cuando te abrazo una alegría inmensa embarga mi corazón, una energía descomunal me atraviesa el pecho y nos funde en un abrazo. En ese momento se congela todo lo pasado y todo lo futuro, solo existe ese abrazo y ese amor infinito que me hace ser tu madre. Te amo para, por siempre y hasta siempre. Tu mamá
No comments:
Post a Comment