Me di cuenta sin querer y sin pensarlo demasiado que ya casi te he olvidado.
Y es que el olvido nos había matado.
Dejaste de ser suspiro, añoranza, deseo que carcome, para ser ceniza o ni siquiera eso.
Percibí en mi silencio, que dejaste de ser en mí una sombra, una huella, al cortar el hilo te fuiste como un cometa.
Y al darme cuenta que ya no te pienso, sonreí con el viento, entre menos te pienso, ya no sé si te recuerdo... ¡que alivio!
No comments:
Post a Comment