Wednesday, August 4, 2021
Una tortilla porfavor!
Tenía seis años, y el mundo se desplegaba ante mis ojos con maravilloso encanto. Gabina, venía 3 veces por semana a ayudar con la limpieza, a la 1 pm salía volando por dos kilos de tortillas y salir con ella de la mano era una aventura deliciosa. Caminabamos un par de cuadras hasta llegar a la tortilleria, el olor penetraba hasta por mis poros, y se me hacía agua la boca. Había que hacer fila, bajo el sol, cosa que nunca me ha gustado, pero por una tortilla recien hecha, me aguantaba la asoleada. Gabina pedía los dos kilos de tortillas, yo impresionada observaba de que forma tan ágil los muchachos recopilaban tortillas y hacían montónes de a kilo, que calculaban al tanteo. Envolvían el pedido en papel o en el trapo que uno llevara, generalmente quitaba uno la tortilla de encima, se le ponía sal y se enrrollaba con arte y agilidad. Nos regresabamos caminando saboreando esa tortilla deliciosa. Asi era la vida antes de las tortillinas Tia Rosa. Y asi de Rosa era mi infancia.
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