Nada tan bello como tu risa que me acaricia, tus manos que me reconfortan y tu aliento que me habla.
Nada como la brisa, el canto de los grillos, mi descanso en la hamaca, las estrellas decorando el infinito.
Nada se compara y todo se asemeja, porque estás tú, porque me acompañas, porque no entiendes ni una palabra de mi alma alborotada y sin embargo, me miras ... y al mirarme todo se calma.
Nada me cubre, se me destapa el alma.
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