Thursday, January 30, 2020
Recuerdos de la vida
Son las 10 pm. Mi perro viene caminando a su guarida, y me hace pensar en el lorito que tuvimos, Tito, que a las 6:00 pm caminaba con su andar de filósofo por el pasillo hasta llegar a la cocina, giraba sus pasos, salía por la terraza y subía por la cortina del cuarto de servicio, se acomodaba en el cortinero y se dormía hasta el día siguiente como un pompón. Bolt, mi perro, se acomoda en su colchón con su carita tierna, acurrucado y siempre con un gesto amoroso. Recuerdo a mi abuelo que sufrió del mal de Meunier y gateaba a los 87 años desde su alcoba hasta el desayunador, ida y vuelta con la dignidad inquebrantable y recuerdo a mi madre, una mujer con un temple de acero, con la sonrisa que le heredé, con los ojos verdes de prado y su belleza inaudita. Recuerdo a Claudita que se fue luchando, a Rafa que se fue ayudando, a mi abuela que me enseño a buscar en la enciclopedia... y recuerdo que mañana saldrá el sol, sin importar quién vivirá y quién morirá, que mañana es un nuevo día, una oportunidad para crecer, para mejorar, para amar, para comprender, para saborear, para dar, para ser feliz. Mañana es una oportunidad, ayer ha sido un regalo y hoy es un cielo que se abre para mi en todo su esplendor.
Friday, January 24, 2020
Aquella venda, se soltó
Aquella venda....se despegó. Y aquellos ojos que caminaban a tientas se cegaron con tanta luz, y duele, tanto como encontrarse con la verdadera imagen de uno mismo. La imagen que devuelve el espejo no es lo que uno supone ser. Duele mirarse sin tapujos y entonces atreverse a palpar con el alma. Duele haberse equivocado, duele haber lastimado, duele el dolor que uno provoca en los demás. Y vuelve como un boomerang y me tumba. Y siento el alma apedreada, drenada, quiero ahogarme en mi propio llanto para abrir los ojos renovada. Quiero tener ese amor para repartir, esa paciencia para sentir, esa calma para servir, ese tiempo para enmendar y remendar... que ciega soy...quiero tener la osadía de nunca volver a juzgar.
Y si todos fueramos asi? capaces de no juzgar a los demás, capaces de ver nuestras propias faltas y enmendarse uno mismo, capaces de no culpar a los demás y entender su verdad? Hay veces que uno reconoce sus faltas y los que escuchan se entusiasman y nos siguen culpándo en vez de cambiar la respuesta y decir: !Aquí está mi parte, levantemos juntos las piezas!
Los momentos son de dos. Los destrozos son de dos. Las enmiendas son de dos. Dos perdonando, dos enmendando, dos contruyendo en un mano a mano. La cumbre se comparte, no se conquista la cima sin haber estado en la sima.
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