Friday, March 16, 2018

El legado de Stephen Hawking

Se murió el hombre que revoluciono nuesta manera de ver el universo... Eso dicen algunos, que entenderan de matematicas y espacio sideral, estrellas, aujeros negros y un cosmos interminable e inalcanzable. Se murió el hombre que vivió casado a una silla de ruedas, que habrá querido morir, desaparecer, gritar de furia, molestia, enojo, maldecir al universo mismo más de un vez en la vida, por padecer una enfermedad que le atrofió la manera de andar con sus pies descalzos. Y sin embargo, no perdió el paso y pensó, imaginó, analizó, descubrió, escribió, compartió, debatió ideas que cambiaron la forma que teniamos de ver y entender el Universo.
    Estamos de pie, observando a una sociedad turbia, una sociedad que tiene las bases enclenques, torcidas y vive abrumada. Dónde está el ser que detendrá nuestro paso, para que pensemos en las bases de una sociedad inteligente, que piensa, analiza y concluye con sentido común. El grupo de personas que revolucionen nuestra forma de ver la educación, que entiendan el espíritu que vive dentro de un cuerpo en crecimiento el espíritu de los niños que quieren aprender y correr, gritar, cantar, bailar y reirse. El universo de las madres que quieren alimentar el espíritu y el cuerpo de sus hijos, su imaginación, sus ideas, su desenfreno. ¿Quien cambiará el mundo para que los padres tengan tiempo de olvidarse de las obligaciones que no tienen trascendencia solo son supervivencia y darles la mano a sus hijos para gozar de un atardecer, de un helado, un paseo por el río? ¿Quien hará el favor de parar el tren para que los pasajeros tengamos tiempo de respirar el aire  con la misma delicadeza con la que un colibrí succiona el nectar de una flor? Se necesita una mente tan brillante como la de Stephen Hawking o solamente se necesitan almas y mentes sencillas con sentido común? ¡A todos nos toca bajar la marcha y fomentar el sentido común!

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